Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de junio de 2021
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El “telo” 14 de Septiembre

El “telo” 14 de Septiembre

No es un problema nuevo, sino de larga data, que recurrentemente recibe atención con miras a su solución, pero que al final de cuentas estas soluciones ensayadas terminan siendo no sustentables. La plaza 14 de Septiembre es la “tarjeta” de presentación de la ciudad de Cochabamba para propios y extraños. La vemos remozarse de vez en cuando, cuando la limpian, la pintan, cuando le cambian su vegetación, cuando la adornan, la cuidan y la vigilan, hasta que pase algún tiempo para relajarse y vuelva a convertirse en un refugio y dormitorio improvisado de personas en situación de calle.

Lo paradójico es que en esta plaza mayor se encuentran ubicadas las instituciones representativas del medio. Es decir, las principales oficinas de la Gobernación (exPrefectura), del Comando Departamental de la Policía, de la Alcaldía de Cochabamba (que cuenta con la policía urbana), de la Iglesia Católica con la Catedral Metropolitana e inmuebles con valor histórico. Además, que la ciudadanía en general la considera como la meta final de toda manifestación de protesta, de apoyo, de reivindicación, de festejo, celebración, etcétera, etcétera.

Caminar entre sus jardines o por sus aceras, no es siempre una experiencia expectable. Depende del día y la hora. Algunas veces uno encuentra actividades o personas que ahuyentan la permanencia en este espacio público, como son los comerciantes informales, los que se hacen dueños de lo ajeno, las que ofrecen servicios de compañía, oradores públicos, una variedad de pedigüeños y de personas con excesos de comportamiento. Todo esto, sin visos de control o de seguridad de manera permanente. ¿Cuál la lección final de pasear por este espacio público? ¡No volver!

Esta situación empeora en las noches, cuando empiezan a acomodarse las personas en situación de calle para dormir, extendiendo cartones y plásticos en las aceras. Al día siguiente, la suciedad y los malos olores son elocuentes. A esto, se suma el vandalismo y el grafiteado de mal gusto de las fachadas, que seguramente desanima a algunos propietarios de inmuebles, quienes abandonan el mantenimiento y reparación de los mismos por los recurrentes daños sufridos.

¿De verdad será un problema sin solución? ¿Cómo harán otras ciudades de otros países para cuidar sus plazas o atractivos turísticos? ¿A tal punto llega la incapacidad de coordinación interinstitucional? ¿Qué dicen estimados llajtamasis? 

CIUDAD SUSTENTABLE

GERMÁN  C. TÓRREZ MOLINA

Economista

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