Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 07 de mayo de 2021
  • Actualizado 19:15

“Roba, pero hace”

“Roba, pero hace”

En el ámbito del vox pópuli se suelen comentar cosas propias del saber y sentir de la gente común respecto de la situación pública en general, que obviamente conllevan mucho de subjetividad, pero que también son reflejos sinceros de la realidad asumida resignadamente de personas anónimas alejadas del poder de los que suelen decidir a nombre de todos. Por ejemplo, se expresan añoranzas y desencantos por nuestra ciudad, se dice que desde hace mucho tiempo Cochabamba está estancada y que más ha retrocedido que avanzado. Que antes sobresalía a nivel nacional e inclusive internacional, que se sentía un gran orgullo por nuestra Llajta, que era admirada por propios y extraños. En fin, al final de cuentas cada uno de nosotros siempre tendrá su parecer en función de sus intereses.

Sin embargo, otro aspecto expresado y destacado en estos tiempos electorales, es la aparición de bastantes candidatos y candidatas con aires mesiánicos, que desde el punto de vista popular son “caballeritos”, “doñitas” o “doncitos” desubicados por ser ilustres desconocidos o por ser recurrentes perdedores. La pregunta en cuestión es ¿qué les motiva a emprender semejante osadía? ¿a gastar importantes sumas de dinero en publicidad? La vox pópuli dice: es que algunos se están “cotizando”, tienen ambiciones para el futuro, que van a negociar sus votos en futuras alianzas electorales. De los otros dicen, van a recuperar lo que están gastando cuando lleguen al poder, van a robar como siempre, es por eso tanto derroche y empeño en convencer a la gente.

Sea como fuere, lo cierto es que existen muchísimos ejemplos a todo nivel, de personajes sin patrimonios significativos, que accedieron “democráticamente” a alguna instancia de poder y que de pronto en el corto o mediano plazo a más tardar, son poseedores de un significativo patrimonio, con una salvedad para la Contraloría General del Estado, del legal y bien respaldado recurso de los “palos blancos”. No se justifica de ninguna manera, que con el máximo salario que permite la ley, en pocos años un candidato o candidata cambie su modo de vida drásticamente en términos de vivienda y transporte. Sin embargo, se lo acepta porque a pesar que roba, hace algo por nosotros. He ahí la diferencia.

CIUDAD SUSTENTABLE

GERMÁN TÓRREZ MOLINA

Economista

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