Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 19 de septiembre de 2021
  • Actualizado 15:26

Identidad territorial

Identidad territorial

Con motivo de la celebración del 211 aniversario de Cochabamba en ser “el primero en la lucha” de la gesta libertaria de 1810, liderada por Don Esteban Arze, corresponde hacer un breve, pero sustancioso balance de la evolución de la identidad territorial cochabambina, últimamente venido a menos por las escasas expresiones populares y ciudadanas del ¡Viva Cochabamba Mayllapipis!, -no nos referimos a los actos protocolares de las autoridades-. Las causales pueden ser múltiples, pero lo que muchos cochabambinos y cochabambinas no se dan cuenta, que esos sentimientos se avivan o se extinguen poco a poco. Y peor aún, que pueda ser una intención expresa.

¿A quién o a quiénes les conviene que los cochabambinos seamos unos desamorados con nuestra tierra? Sin lugar a dudas, a quienes lucran con nuestro patrimonio tangible e intangible. La publicidad globalizadora y consumista nos ha obnubilado esa identidad territorial, nos han cambiado el concepto de “nuestros lugares”, por el concepto del “espacio” en abstracto. Trabajan sobre nuestras mentes, para dejar de tomarlos en cuenta, para dejar cuidar nuestros lugares, para dejar de verlos, reconocerlos, de interpretar sus valores, para olvidar sus profundas raíces de identitarias y, sobre todo, para no considerarlos como verdaderos yacimientos patrimoniales.

En resumen, se trata de valorizar las identidades de nuestros lugares, entendiendo a los lugares como componentes del territorio. Partiendo de un autorreconocimiento del valor del patrimonio territorial cochabambino. Es decir, generar un “buen trato” con nuestros edificios, monumentos, barrios, plazuelas, puentes, calles, avenidas, equipamientos, áreas públicas, jardineras, vegetación y un largo etcétera. Darles valor es reconocerlos como recursos que requieren continuos cuidados y transformaciones para mantenerlos con vida. Reconocer a nuestro territorio como un “sujeto vivo de alta complejidad”, con quien debemos fomentar relaciones virtuosas que conlleven a reproducir una “sabiduría ambiental” que redunde en beneficios recíprocos entre el territorio y nosotros los cochabambinos y cochabambinas.

Se trata de recuperar nuestras historias propias, mitos, utopías, ritos, nuestras identidades, diversidades, nuestra autoestima colectiva. De pensarnos localmente sin desdeñar el relacionamiento con lo externo. En consecuencia, la identidad territorial es un proceso de trabajo constante, con prácticas de cooperación y nuevas formas de relacionamiento entre la sociedad y el territorio. De ninguna manera un eslogan patriotero. 

CIUDAD SUSTENTABLE

GERMÁN C. TÓRREZ MOLINA

Economista

[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad