Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 13:28

El caos del desplazamiento urbano

El caos del desplazamiento urbano

Es un sufrimiento cotidiano en determinados horarios de los días laborables, el desplazamiento de las personas a pie, en bicicleta, en carros de servicio público o en movilidades propias (excepto para los motociclistas, para quienes aparentemente no rigen las reglas de tránsito). 

Cada vez es más difícil ser puntuales o realizar transacciones útiles y oportunas. Por ejemplo, en el área del Casco Viejo de la ciudad de Cochabamba, son frecuentes los atascos o embotellamientos, muchas veces por motivos sui géneris como los bloqueos por discrepancias entre transportistas por exclusividades de rutas de trabajo, las interrupciones por demandas de justicia ante delitos sectoriales, las procesiones de santitos de preferencia, los plantones por exigencias de ítems para determinada institución, los desfiles por aniversario de algún colegio, los bloqueos de los universitarios de San Simón por asuntos internos, las reparaciones de Obras Públicas en horarios de oficina, ingreso al centro del transporte pesado (volquetas, flotas, etc.), repartidores de gas en garrafas, de gaseosas, frutas, de productos de contrabando y un largo etcétera. Además, de las tradicionales marchas o manifestaciones matutinas de determinados sectores que reclaman sus reivindicaciones, recorriendo calles y avenidas para llegar a la Plaza.

Es momento de ingeniar estrategias de descentralización y de facilitación del flujo de personas y movilidades. Por ejemplo, se debe priorizar el traslado de toda la institucionalidad pública del centro hacia las afueras de la ciudad. Incentivar el transporte público sin paradas cortas y solo en lugares estratégicos. En los horarios de ingreso y salida de los colegios del centro, habilitar y controlar los parqueos momentáneos con presencia de la policía urbana. Construir edificios municipales de parqueo de vehículos, procurando evitar el estacionamiento en las calles. Y, sobre todo, es una imperiosa necesidad el patrullaje preventivo y educativo (no punitivo) de la Policía de Tránsito y urbana durante el día, en determinados sectores de la ciudad y en horarios clave. Es imperioso llevar a la realidad ese eslogan que dice “la seguridad es tarea de todos”, pero con la iniciativa de las instituciones llamadas por ley. 

Se entiende que el problema abordado es complejo, por lo tanto, la solución es también compleja. Hasta ahora, el control del desplazamiento urbano se enfatiza en las mañanas y en los días laborables. Hace falta extender este control.

CIUDAD SUSTENTABLE

GERMÁN C. TÓRREZ MOLINA

Economista

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