Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 25 de octubre de 2021
  • Actualizado 22:10

Serpersonal sanitario en tiempos de pandemia

Serpersonal sanitario en tiempos de pandemia

Antes de adentrarnos ala reflexión del presente artículo, se hace necesario realizar algunaspreguntas de inicio: ¿A quién consideramos personal sanitario? ¿qué implica el serprofesional? y ¿cómo se ve y vive la pandemia COVID-19? Si nos ponemos a observarnuestro entorno, advertimos que el personal sanitario son los médicos,enfermeras, auxiliares de enfermería, bioquímicos y otros como los administrativos,secretarias, estadígrafos, de servicio, etc. que poseen conocimientos,habilidades y actitudes propias de la atención en salud.

El ser profesionalconlleva actitudes, sentimientos, emociones, relaciones personales yprofesionales, incluye también los principios y valores. Sin duda alguna, elser personal de salud ante la emergencia sanitaria se ha convertido en un ser requerido,pero también en un ser rechazado, algo así como el “actor principal” de unaespecie de “novela de terror”, teniendo como protagonistas principales a todoel personal sanitario de todo el mundo.

La presencia de las distintasolas de pandemia COVID-19, tanto a nivel internacional como en Bolivia, vieneprovocando una serie de crisis sin precedentes en todos los ámbitos de nuestrasvidas, poniéndose en evidencia “la fragilidad del ser humano a pesar del supuestodesarrollo de la ciencia”.

La labor de estepersonal sanitario que está considerado “en primera línea” de respuesta al COVID-19,está abocado a atender a las personas afectadas con el virus en hospitales, ensalas de internación, emergencias, en unidades de terapia intensiva, etc,haciendo muchos esfuerzos para evitar el deterioro de la salud de los enfermoso su muerte. Además, se ha convertido en un factor de contención de reacciones,emociones, sentimientos de familiares, amigos de las víctimas.

En muchas institucionesde salud, todo el sistema en salud se ha saturado a pesar de los esfuerzos,compromisos y buenas intenciones del personal sanitario. Las consecuencias hansido fatales para este sector, ya que hemos sufrido la pérdida de muchoscolegas, valiosos médicos, enfermeras, administrativos y “la cosa va de mal en peor”, ya que estamos saliendo de una “tercera ola” y se pronostica que llegarán másolas con características más complicadas y letales.

Estamos a más de un año yalgunos meses de su aparición en el cotidiano vivir y su  presencia ha mellado la fuerza, la energía de nuestro personal sanitario. Muchosrecursos humanos, altamente capacitados y sensibilizados con la problemática desalud en general, han decidido retirarse de sus fuentes de trabajo, acogiéndosea una jubilación forzada por miedo al contagio y a la muerte; muchos han agotadopermisos, vacaciones,  y algunos se hanacogido a reglamentos por instancias superiores para darse un respiro y noasistir a las instituciones de salud, por un cierto tiempo. Las redes socialesse han convertido en avisos necrológicos permanentes donde a diario se requiereinsumos para la recuperación de los enfermos o se informa la evolución delestado de salud, como también las noticias de fallecimiento de nuestroscolegas, amigos y familiares.

Muchos de nosotros noshemos contagiado, algunos han fallecido, dejando una estela de llanto, dolor,melancolía; otros con síntomas menores, hemos logrado “sobrevivir” conesfuerzos muy difíciles, donde la depresión, la tristeza, el agobio han minadotodo nuestro ser. Las instituciones de salud, ya sean hospitales, centros,postas de salud, se han convertido en capillas ardientes, en espacios religiosospara recordar a nuestros Ángeles de Blanco fallecidos a causa del coronavirus,pidiendo al Supremo que pare esa pandemia

Es cierto tambiénreconocer la fragilidad de nuestro sistema de salud en varias áreas, sobretodo, en la falta de equipos de oxígeno, que con mucho dolor se ha visto que algunoshospitales tenían que recurrir a una selección de pacientes para acceder a los respiradoreso a las unidades de terapia intensiva.

Pero ahí vamos, seguimosbatallando, intentando buscar respuestas para enfrentar a este cruel virus,apoyando campañas, detección de casos, rastrillaje casa por casa, la desinfecciónde todo tipo de ambientes, apoyo a todo el proceso de vacunación masiva, ymuchas veces soportando la intolerancia, la incomprensión y la agresividadfísica de algunas personas.

Es una verdad que a diarioestamos en la dicotomía de la vida y la muerte, entre las dos pulsiones querigen la vida de los seres humanos: la pulsión del Eros, que estaría relacionadocon la tendencia a la conservación de la vida, a buscar nuevas salidas y el Tanatos,que engloba los instintos de destrucción, agresividad y odio; las pulsiones demuerte.

¿Y uno se pregunta hastacuándo estaremos en esta situación? 

GÁRGARAS DE SAL

Freddy Ricardo Zambrana H.

Psicólogo

[email protected]

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