Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 26 de noviembre de 2022
  • Actualizado 14:51

Salud y larga vida al IpDH

Salud y larga vida al IpDH

Ha pasado un cuarto de siglo y parece que fue ayer, cuando un médico boliviano junto a una voluntaria suiza dieron inicio a las primeras respuestas sociales al VIH/SIDA en Cochabamba, participando de una feria de salud en la plaza Colón, antes del año 1997. Nos referimos al Instituto para el Desarrollo Humano (IpDH), que oficialmente este noviembre cumple 25 años de labor altruista e ininterrumpida.

Un cuarto de siglo no es poco para una institución que hoy se ha vuelto grande, porque fue la primera en dar pautas, marcó un hito sin precedentes en muchas acciones, pero, sobre todo, en la prevención del VIH dirigida a la población en general con énfasis en adolescentes y jóvenes, en la atención medica-clínica  a los afectados por el virus, en la defensa de los derechos humanos de las poblaciones afectadas como las personas que viven con el VIH/SIDA y las poblaciones vulnerables, como los colectivos de las diversidades sexuales Lgtnhsh, y la población de trabajadoras sexuales de Cochabamba.

Han sido años de lucha trabajando en la temática del VIH/SIDA, como también se ha involucrado en temas de palpitante realidad como la prevención de la violencia sexual, dirigido a menores de edad. Así fue y apoyados por un equipo múltiple y multidisciplinario, se dedicaron también a la publicación de artículos de salud, elaboración de material de IEC, los cuales fueron destacados por la calidad, consiguiendo adeptos por la aceptación, sobre todo en gente joven.

Cómo olvidar aquellos grandes logros, los primeros encuentros con la realización de uno de los primeros seminarios sobre derechos humanos y VIH, donde por vez primera y de forma valiente se presentó en público una persona con VIH. En la década de los años noventa, para muchos un enigma, para otros un ser de “otro planeta” por la connotación que tenía en ese entonces este problema de salud pública, alguien que causo mucha expectativa, que rompió prejuicios de conceptos mal concebidos por la falta de información.

Debemos resaltar las actividades y actos iniciales que esta institución ejecutó, como líder en las primeras respuestas sociales, consolidando la primera marcha por el Día Mundial del SIDA. Aún recuerdo la noche lluviosa del 1 de diciembre de hace de 25 años, cuando con un ramo floral como símbolo depositado en la Plaza Principal, dejaba huellas en la memoria de las personas que recordamos y fallecieron a causa del SIDA.

Hay que resaltar y destacar las Exposida’s que se realizaron por muchos años, con una impresionante afluencia de jóvenes que buscaban información directa y de primera mano, acción que lamentablemente dejó de realizarse por falta de decisión y apoyo de las autoridades locales, responsables directos para avalar este magnífico evento educativo,  donde cientos y miles de jóvenes de todos los colegios de Cochabamba hicieron presencia informándose para prevenir y evitar la transmisión del VIH. Esa primera Exposida, que se realizó en predios de la Escuela Técnica de Salud, a puro sacrificio y trabajo de un equipo comprometido, que aunados por la misión social, se fortalecieron para llevar adelante este evento. Al año siguiente se realizó este evento, en el Colegio Buenas Nuevas de la zona Sur, posteriormente en la Casona de la calle Santiváñez y, finalmente, en el Campo Ferial de la Laguna Alayay, encuentro que significó un reto enorme, por ser uno de los eventos más importantes en la masificación y la socialización de la prevención del VIH, la violencia sexual y temas afines, dirigido a todo tipo de población, sobre todo jóvenes, tarea que merece el reconocimiento infinito de nuestra sociedad beneficiada con esta labor.

El IpDH, sin duda, fue formadora de valores, ya que, apegado a los principios de respeto, a las normas  claramente establecidas, se enmarcó en accionares que hoy destacamos y avalamos. En lo personal, me siento también honrado, porque es la escuela que me formó en el respeto a la ética, a la moral, a la deontología, que no es fácil seguir y que hoy casi ni se reconoce, ya que pocos lo aplican. Los hechos de respeto a la honestidad, a la transparencia, al compromiso, a la entrega, no son el “pan de cada día”, a eso se suma corrupción, la falta de responsabilidad como actos “casi normales” en nuestra sociedad boliviana que sufre, porque aparentemente nadie hace nada. Más como en todo lo bueno de esta vida, hay personas e instituciones que contra “viento y marea” manejan bien estos conceptos, con valores que se practican a cabalidad.

Festejemos y brindemos el aniversario del IpDH, en estos 25 años, “Bodas de plata”, que han dado muchos frutos en las temáticas que abordan. También, a lo largo de estos años, hemos observado a otras instituciones que han emergido en el horizonte, con el mismo ímpetu, trabajando en  temas de prevención, las cuales lamentablemente  hoy en  día, se han diluido, han desaparecido y ahí tenemos el ejemplo del  IpDH, que ha permanecido firme en sus ideales debido a su  misión, al crédito y a sus acciones coherentes, en beneficio de la población boliviana.
Por todo ello, ¡salud y larga vida al trabajo del IpDH!

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