Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 21 de enero de 2022
  • Actualizado 19:36

Oleada de contagios por C-19

Oleada de contagios por C-19

En estos últimos días, Bolivia y en particular Cochabamba están sufriendo un impresionante contagio masivo del COVID-19, miles de personas están siendo reportadas con el virus. El Ministerio de Salud ha confirmado la presencia de variantes como Ómicron, que es una de las causantes para que tengamos esta escalada de casos, dando lugar a los picos más altos de contagio desde que comenzó la pandemia.

Este impresionante avance del virus, con una tendencia ascendente, no distingue edades, religiones, culturas, condiciones económicas, sociales, políticas, entre otras, debido a su gran potencial para el contagio, que puede darse simplemente por estar cerca de una persona que ya tiene COVID y que muchas de ellas  no saben que tienen, pero sin quererlo, sin saberlo, están contagiando a otras.

Uno de los sectores más castigados por este cruel virus es el personal sanitario de todo el mundo, sobre todo de nuestro departamento, que desde que apareció en Bolivia, en marzo del 2020, ha sido movilizado y convocado para la contención de esta crisis sanitaria. Somos  testigos directos del contagio de cientos de personas del área de salud, testigos de la muerte de varios colegas. Hemos visto que  muchos  se han retirado o han pedido su jubilación forzosa.

Es cierto, somos seres humanos frágiles como cualquier otro semejante; en nuestro sector hay mucha preocupación y miedo. En estos dos años de pandemia, se ha logrado acuñar la frase de que “a este virus hay que tenerle respeto y no miedo”, porque el miedo constituye en uno de los sentimientos más negativos de todo ser humano, que no deja tomar las mejores decisiones para el cuidado de nuestra salud y vidas.

Según autoridades en salud, el contagio del C-19 subió a un 93% en Cochabamba en esta cuarta ola, superando el registro del 68% registrado en noviembre del 2021. Actualmente, muchas instituciones en salud han reportado una cantidad preocupante de su personal sanitario contagiado con el coronavirus, acogiéndose a bajas médicas, permisos, etc. para el resguardo de su vida  y así evitar el contagio  entre sus  pares y, sobre todo, de los pacientes que requieren una atención en salud. Frente a este panorama, muchas instituciones están viendo la seriedad de este impresionante contagio y han decidido otorgar permisos, vacaciones, etc. para cuidar la salud, la vida de su personal.

Para el personal sanitario, este problema de salud pública parece “de nunca acabar”, ya que tiene consecuencias directas en el estado de la salud mental, en el ánimo. Estamos cansados, agobiados, con altos niveles de stress, etc, pero también tenemos la responsabilidad y la obligación de cuidar la salud y la vida de nuestros conciudadanos, porque así está establecido en nuestras normas y leyes, además porque somos funcionarios públicos con capacidades y habilidades para hacer frente a este “visitante no deseado”. Para ello,  se ha logrado organizar y de manera sacrificada muchas respuestas ante la contingencia de esta enfermedad emergente,  como la detección masiva de casos mediante las pruebas de laboratorio, las campañas de información, educación y comunicación para la prevención del virus, las acciones de desinfección de muchas instalaciones.

La respuesta más contundente para frenar esta tragedia en salud ha sido y es la llamada “dosis de la esperanza”, vacunas que se están aplicando desde el año pasado a la población en general, que ha logrado disminuir el  impacto y la letalidad  del C- 19. Algunas personas tienen síntomas menores y  otras pasan como la de un simple resfriado, que es una gran ventaja para no llegar a estados graves o ser hospitalizados en terapias intensivas, una realidad que se vio antes de la aplicación de las vacunas y al inicio de la pandemia.

Esperemos que el impresionante número de nuevos casos en esta cuarta ola baje en los próximos días. Recordar a los ciudadanos que todos dependemos de todos, de nuestras actitudes, de nuestros actos, porque de nuestra responsabilidad dependerá la contención definitiva del C-19.

GÁRGARAS DE SAL

Freddy Ricardo Zambrana H.

Psicólogo

[email protected]

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