Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 29 de noviembre de 2021
  • Actualizado 17:05

Hecha la ley, hecha la trampa

Hecha la ley, hecha la trampa

Este dicho popular,  según la literatura universal, es una frase que explica que al dictar leyes, normativas, reglamentos que se tienen que cumplir en cualquier sociedad. Algunos ciudadanos se las ingenian para saltarlas o trampearlas ante la promulgación de una regulación, de una normativa, hacen aparecer otros procedimientos para esquivarlas y acceder a beneficios personales.

Una vez más, este dicho popular se está haciendo notar durante toda la campaña de vacunación masiva contra el COVID-19 que inicio el SEDES hace varias semanas, con el apoyo de la Facultad de Medicina, la Escuela Técnica de Salud y otras instituciones. Muchas personas, sobre todo jóvenes y adolescentes, mostraron sus certificados de “adolecer” alguna enfermedad de base. Es cierto que los adolescentes, por ejemplo, que  están cursando esa edad de transición entre el ser niño y ser una persona joven o mayor, en esa etapa de la vida  “adolecen de todo y de nada”

Según las autoridades en salud,  muchas personas acudieron a la vacunación con certificados falsos o “inadecuados” que en algún momento del proceso de vacunación,  ocasionó un retraso y se suspendió perjudicando a los que estaban convocados como las  personas mayores de 60 años o las que  sí adolecían de una enfermedad de base.

Muchos recursos humanos del SEDES y de la Facultad de Medicina fuimos movilizados para apoyar esta campaña masiva y hemos podido comprobar in situ que sobre todo gente muy joven,  que al momento de pedirles sus certificados,  presentaban “certificados” de tener una enfermedad de base como: hipertensión arterial, diabetes mellitus, rinitis alérgica, algún certificado de ser “un fumador compulsivo”, de haber tenido un “trasplante de córnea”, etc. Nos llamó mucho la atención de que un adolescente afirmó tener un cierto tipo de cáncer, presentando  incluso un certificado médico. Al momento de indagar sobre los medicamentos que tomaban para el control de todas esas enfermedades, no sabían qué responder. La mayoría de este grupo de edad se los veía saludables, incluso con estructuras corporales atléticas muy bien trabajadas y aparentemente sanas.

En estas primeras fases de la  vacunación, según autoridades, se pudieron identificar a 34 personas con “certificados” médicos falseados, con recetas médicas  e incluso con simples fotocopias. Para corroborar la pertinencia de los certificados médicos,  la Unidad de  Auditoria Medica del SEDES investigará  a los profesionales que otorgaron dichos certificados, los mismos que se atendrán a las sanciones correspondientes.

Entendemos que en este momento y en todo el mundo hay mucho miedo,  ansiedad, pánico frente a esta enfermedad,  y muchas personas desesperadas recurren a estas prácticas ilícitas, rompiendo lo legalmente establecido, las normativas, las condiciones en este caso del acceso a la vacuna contra el COVID-19

Este fenómeno de “mala praxis” con el apoyo de algunos médicos, nuevamente se presentó en estos días con el reinicio de la vacunación masiva a otro grupo de edad, ya que muchas personas acudieron  a los lugares de vacunación con  “certificados truchos”

Pero más allá de esa situación, vemos que ni con la presencia del coronavirus vamos a cambiar en el tema del respeto a la ley, a la norma,  a los principios básicos de una sana y honesta convivencia. En Bolivia, como en el resto de los países del mundo, las “cosas siguen así”, todo es “dejar pasar, dejar hacer”,  donde, ante ciertas normativas, se sigue incurriendo  en “hecha la ley y  hecha la trampa”.

GÁRGARAS DE SAL

Freddy Ricardo Zambrana H.

Psicólogo

[email protected]

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