Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 25 de octubre de 2021
  • Actualizado 22:47

Cuando las ganas le ganan al pudor

Cuando las ganas le ganan al pudor

La imagen de una pareja de personas, supuestamente, teniendo relaciones sexuales en una pasarela de una conocida avenida de Cochabamba, se virilizó en las redes sociales, abriendo un espacio para comentarios de todo tipo, algunos de alto contenido sexual.

La imagen de esas dos personas en dicha situación  no es la primera vez que se da a conocer por medios de comunicación, redes sociales, etc. Recuerdo una cuando dos personas fueron captadas infraganti teniendo relaciones sexuales en una jardinera central de una ciudad de Bolivia. Apelo a mi memoria remota cuando hace años retornaba a mi hogar observé, en vivo y directo, a una pareja teniendo relaciones acostada en el piso de un pasaje sin salida y a plena luz del  día, mi reacción fue inmediata causando un sobresalto “al parejo” que salió de la escena bruscamente. En otra ocasión,  en horas de la noche e igualmente en una plazuela, me llamó la atención que “un auto se movía y se movía”, siendo mi reacción de estupor cuando dentro del motorizado había una pareja que estaba teniendo relaciones sexuales, obviamente con mucha incomodidad.

Con la globalización de las tecnologías y el uso de los celulares, también se ha globalizado y posesionado todo tipo de pornografía y llama la atención sobre todo la pornografía infantil que debería ser bloqueada de manera contundente. Estos videos están con mucha facilidad en las  redes sociales,  me pregunto ¿a  quién no le ha llegado algún video pornográfico?  Es una realidad que no se la va a detener tan fácilmente. Lo inadmisible y peligroso es que estos videos están llegando incluso a niños y adolescentes jóvenes, que están tratando de entender a tiernas edades lo que es el significado de la sexualidad. Mostrar ese tipo de imágenes es desvirtuar la esencia misma de una relación sexual, que debería tener un marco de intimidad, de privacidad, de respeto entre las parejas, sobre todo de consenso y de satisfacer este tipo de necesidades en ambientes privados y no en plena pasarela, y a la vista de muchos parroquianos que filmaron dicho encuentro.

En gestiones pasadas,  instancias que velan por  la seguridad ciudadana realizaban el “Plan de la mochila segura”  requisando las mismas en estudiantes de algunos colegios, para revisar si tenían armas blancas, drogas  y otros insumos que podrían ocasionar daños a otros. En este trabajo encontraban celulares y en casi la mayoría habían videos con imágenes pornográficas y hasta fotos de sus compañeras o amigas “en paños menores” que, en algunos casos, los  jóvenes desubicados los subían a las redes sociales, causando mucho daño a sus pares.

Los tiempos definitivamente han cambiado, ya el acto sexual se está convirtiendo en un hecho banal; antes el tema de las relaciones sexuales era una “cosa muy  lejana”, era todo un cortejo, una lenta seducción entre las parejas, tenía su mágico encanto. Ahora, el inicio de las relaciones sexuales entre jóvenes tiene edades demasiado tempranas, sin tener una información adecuada y pertinente sobre la sexualidad, como consecuencia de ello tenemos embarazos no deseados en adolescentes, enfermedades de transmisión sexual, etc.

Todo parece demasiado rápido y contundente y a ello se suma la pornografía que nos llega a través de las redes sociales. En este último video “autóctono”,  como alguien seguramente diría “hecho en Bolivia”, las personas han perdido el pudor, la vergüenza, el respeto a sus propios cuerpos. Esta situación de que lo íntimo se haga público, es totalmente reprochable y cuestionable. Vivimos en una sociedad conservadora, pero también permisiva que reprime ese tipo de conductas y a la vez las promueve en redes sociales.

En este delicado tema de complejidades, todavía algunos sectores de nuestra sociedad equivocadamente mantienen el concepto de que “no se debe hablar de sexualidad” en jóvenes y adolescentes, porque se promueven las relaciones sexuales prematuras. Al abordar el este tema, podemos tener posiciones personales, prejuiciosas, llenas de ambivalencias; podemos criticar ese hecho, pero también caer en la doble moral, siempre y cuando en otros escenarios o espacios promovemos actitudes que tengan que ver con la falta de respeto a un ejercicio sano y responsable de nuestra sexualidad.

GÁRGARAS DE SAL

Freddy Ricardo Zambrana H.

Psicólogo

[email protected]om

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