Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 15 de agosto de 2022
  • Actualizado 17:38

Adelantarse a los hechos

Adelantarse a los hechos

En estos últimos días, estamos viviendo una especie de una “novela de terror” por la cantidad de hechos negativos que van en contra de la dignidad, la salud y vida, sobre todo dirigida a menores de edad debido a violaciones con resultado fatales, embarazos no deseados en adolescentes y otros hechos de violencia que es al pan de cada día en nuestra sociedad. 

Más concretamente nos referimos a un hecho de violación grupal sucedido en la localidad de Yapacaní donde un niño de apenas 11 años fue ultrajado y violado por un grupo de hermanos que fueron llamados “los hermanos del mal”. Este menor falleció,  no pudo resistir a la agresividad del VIH, el virus que causa la enfermedad del SIDA y que le fue transmitido por las vejaciones que sufrió en menos de dos años por estos delincuentes sexuales, los mismos que deben ser sancionados con todo el peso de la ley. 

Otro caso por demás dramático es el ejercicio de la violencia sexual de una persona mayor, más concretamente del abuelo a una menor 12 años, la misma que tenía un embarazo de 7 meses y que este caso causó una total polémica entre dos posiciones encontradas. Al final, la menor fue sometida a una cesárea y el bebé recibía los cuidados necesarios en terapia intensiva, con un diagnóstico estable, para que una vez que ganara peso, sea dado en adopción por la Defensoría de la Niñez y Adolescencia. Lamentablemente, el recién nacido falleció.

A estos hechos se suma otro caso ocurrido en la ciudad de El Alto , donde un violador serial habría violado por lo menos a cinco menores. Otra noticia por demás espantosa, el asesinato de un niño de dos años victimado por su propia madre para evitar la tenencia del padre progenitor.

Y para completar el cuadro, otro caso menos conocido,  la presencia de una menor de una comunidad rural de Cochabamba, diagnosticada con el VIH,  la misma que fue apoyada por instancias de salud que trabajan en la temática, para que sea  trasladada a nuestra ciudad. Gracias a una oportuna intervención médico-clínica-psicológica se logró realizar la Profilaxis de la Transmisión Vertical Materno Infantil (PTVMI), que es una técnica para evitar la transmisión del virus al bebé o al “producto”, término empleado en el mundo de la medicina, que particularmente muchos no estamos de acuerdo. Esta técnica fue realizada con mucho éxito en un hospital de nuestra ciudad para que el bebé no pueda ser transmitido por el virus. 

Esa sería la mejor  noticia, entre las muchas negativas, que lastiman nuestra sensibilidad, nuestra humanidad, ya que el ejercicio de todo tipo de  violencia hacia los menores de edad genera en las víctimas el dolor, el miedo, la culpabilidad, la desesperanza, etc., y en nosotros una serie de emociones y sentimientos, como la ira, la rabia, la impotencia, el desconsuelo.  

Pero, ¿qué podemos hacer frente a este panorama sombrío que desde hace muchos años se producen en nuestro medio y que lamentablemente muchos hechos quedan en el silencio, en la impunidad y deja huellas profundas en las víctimas?

Es importante la inversión pública, invertir en acciones primarias, en fuertes procesos de información, educación y comunicación para evitar llegar a los procesos secundarios como la atención a las víctimas, ya que los costos son incalculables, en la salud mental, en lo emocional, en los sentimientos, que no hay precio que reponga semejantes daños. 

Eliminar aquellos factores de riesgo como el consumo de bebidas alcohólicas, la falta de comunicación, la falta de hablar sobre estos temas, etc. Eliminar la permisividad de nuestras autoridades que manejan el dicho popular “dejar pasar, dejar hacer”, endurecer nuestras leyes, normas, reglamentos, etc. Prevenir la violencia debería ser una tarea de todos, desde la familia, ya que los menores de edad no pueden cuidarse solos, necesitan del apoyo de sus familiares, la comunidad en general, las instancias superiores, los municipios, etc., partiendo que los “niños y adolescentes no se tocan”. 

El proteger a los niños y menores de edad es una obligación del Estado Plurinacional de Bolivia, de todas sus instituciones, de toda la comunidad en general, de todos nosotros, por ello es de vital importancia adelantarse a los hechos como el que estamos viviendo en esos días aciagos y fríos con las noticias que escuchamos.

GÁRGARAS DE SAL

FREDDY RICARDO ZAMBRANA

Psicólogo

[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad