Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 04 de diciembre de 2022
  • Actualizado 20:29

Acoso sexual callejero

Acoso sexual callejero

El Estado Plurinacional de Bolivia tiene una amplia cantidad de leyes y normas para regular el comportamiento humano, el respeto a los derechos humanos y la convivencia pacífica entre los estantes y habitantes de nuestro país, que lamentablemente muchos no conocen y, por tanto, pueden cometer acciones que van en contra de lo establecido.

Existe una ley vigente para garantizar a las mujeres una vida libre de toda forma de  violencia. Se trata de la  Ley 348, que sanciona todo tipo de violencia en contra de las mujeres sobre todo la violencia sexual y el acoso sexual que es una serie de actos que incluyen desde avances sexuales no deseados por la víctima, solicitudes de favores sexuales y otro tipo de acoso verbal o físico de naturaleza sexual, no solo se refiere al acto sexual, sino se incluye comentarios, insultos, piropos ofensivos a una persona, en este caso a una mujer.

Lo ocurrido en semanas pasadas en la ciudad de La Paz, cuando dos mujeres se transportaban en un vehículo, el mismo que fue interceptado por un conductor que las increpó con insultos totalmente irreproducibles, acompañado por gestos obscenos, va en contra de la dignidad de toda mujer. No contento con estas primeras acciones, dicho sujeto las persiguió y continúo insultando con improperios, palabras agresivas, etc., tal como lo muestra el video que fue viralizado en las redes sociales .

Estos hechos pasan a diario en vías, carreteras, calles, avenidas de todas las ciudades, sobre todo cuando una mujer está al volante de un vehículo. Todavía hoy en día se maneja un concepto prejuicioso y apresurado: “mujer al volante, peligro andante”, como si el género femenino no tendría las mismas destrezas, capacidades y oportunidades para conducir un carro. La gran diferencia de ese acto ocurrido en contra de las dos mujeres, fue que gracias a las tecnologías de información y comunicación (TICs) se ha hecho público y la comunidad en general ha reaccionado repudiando la actitud del conductor, el mismo que fue detenido días después.

Cuántas mujeres sufren a diario el acoso sexual callejero traducido en insultos, comentarios, miradas sobre los cuerpos de las mujeres,  relacionados a nuestra sexualidad, cuando, por ejemplo, caminan por las calles y avenidas, soportando también los llamados “piropos machistas” directos, agresivos y groseros, o cuando se visten de acuerdo a la época y reciben todo tipo de comentarios prejuiciosos, de naturaleza y de alto contenido sexual como frases malintencionadas “se viste así porque seguro quiere sexo”. En caso de un hecho de violencia sexual coital, el acusado en complicidad con los que lo defienden hacen eco de la frase  totalmente prejuiciosa: “ella tiene la culpa por vestirse así”, o también cuando se ve a una  mujer ataviada con ropa que cubre todo su cuerpo, surgen los comentarios machistas como “mirá cómo se viste esa, parece un  monja”.

Estas conductas de algunos hombres se manejan desde hace años. Recuerdo que en una ocasión, en un mercado popular pasó un camión con  obreros y una mujer embarazada que circulaba por el lugar tuvo que escuchar un comentario machista: “mamita que plátano te comiste”, acompañada de carcajadas estúpidas del resto de las personas, generando estrés, ansiedad, molestia, etc. en la mujer en estado de gravidez. O en otra ocasión escuchábamos también de un desubicado la frase: “quisiera ser una baldosa, para ver tu rica cosa”. Es cierto que también hay piropos que hablan del respeto, de la belleza del género femenino, del amor hacia las mujeres como: “de esos labios lindos, solo pueden salir flores” y otro que escuchamos “qué curvas y yo sin frenos”.

Los comentarios o piropos groseros y machistas son aceptados como algo normal por algunas personas, cuando es una forma de ejercer violencia hacia el género, hacia el cuerpo y hacia la dignidad que maltrata y daña a cualquier mujer y, lo peor, las hacen sentir vulnerables y hasta culpables, incluso por la forma como se visten y eso no debería ser así. Se tienen datos que 7 de cada 10 mujeres en el mundo, en alguno momento de su vida, han sufrido acoso sexual callejero, donde la mayoría de los infractores nunca ha sido sancionado o procesado.

Es importante iniciar acciones preventivas, campañas para evitar lo desagradable que ocurrió en la ciudad de La Paz, para reducir el acoso sexual callejero y que las mujeres se sientan libres, en paz y seguras de transitar cualquier espacio sin ser acosadas.

GÁRGARAS DE SAL

Freddy Ricardo Zambrana

Psicólogo

[email protected]

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