Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 25 de septiembre de 2021
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Abrasada por las llamas de la infamia

Abrasada por las llamas de la infamia

Causó mucha tristeza, rabia, impotencia, etc. en miles de  ciudadanos, la noticia de la muerte de una voluntaria  a causa de un  feroz incendio en la zona de Melga, cerca de Sacaba. Las redes sociales se inundaron de pesares por la muerte de esta joven voluntaria que ya fue bautizada, y con toda justicia, como una verdadera “heroína” que dio su vida para que la vida continúe. 

La voluntaria Ruth Orellana, quien pertenecía al cuerpo de Bomberos Voluntarios “Nataniel Aguirre” de la Policía Boliviana que acudió a cumplir su misión personal de servicio para apagar el fuego de magnitudes impresionantes en la zona de Melga, cuando por una situación incontrolable el aire cambió de dirección, cambiando también la dirección de las llamas,  que lamentablemente la atraparon muriendo en el lugar y dejando una estela de tristeza, dolor sobre todo en su familia, ya que deja en la orfandad a su pequeña hija. 

Como todos los años, los incendios producidos por personas infames, que no tienen el mínimo respeto a la naturaleza, a todos los seres vivos, con profundo pesar  se llevó la vida de una valiente mujer que murió abrasada por las llamas de fuego, sin que alguien pudiera socorrerla. 

Estos desgraciados incendios provocados por la “mano negra” del hombre, no hacen más que sumar al ya conocido calentamiento global. No entendemos la lógica de algunas personas irresponsables que pueden catalogarse  como “piromaniacos”, que no ven la realidad y el impacto que conlleva los registros cada vez más altos en las temperaturas  del planeta, ya que la misma se elevó en una década a más de un grado centígrado y se espera que en los próximos años suba 1.5 centígrados, que seguramente tendrá consecuencias devastadoras en el  cambio climático. 

En todos los países del mundo, desde hace años, se ha dado la alerta para generar conciencia, para hacer algo y detener su avance, a base de acciones comunitarias, colectivas e incluso individuales, pero no estamos reaccionando como deberíamos, aunque  muchos expertos afirman “que todavía estamos a tiempo”. 

Si observamos en nuestra rutina, cada día se incrementa las temperaturas en nuestra ciudad, donde cada vez son menos los espacios para cobijarnos bajo una sombra, incluso hay sectores donde no existen árboles ni espacios verdes dado el supuesto desarrollo de los espacios urbanos. Sumado a estos incendios provocados en todo lado, prácticamente nos estamos poniendo la soga al cuello, destrozando los pocos ecosistemas que se tienen, matando a los otros cohabitantes de la fauna y de la flora que mueren por la irresponsabilidad de algunos malos ciudadanos. 

Para Ruth, el hecho de ser voluntaria ha sido tener  una misión en la vida, con actitudes nobles y altruistas como ayudar a los demás o actuar en casos de emergencias como el ocurrido en Melga, que no por azar se dirigió al lugar del siniestro, sino por convicción propia,  como seguramente lo había estado haciendo desde hace varios años, dedicando su  tiempo a ayudar, para reducir un problema comunitario, en este caso un incendio. Todas estas acciones, para esta valiente mujer, fueron voluntarias sin recibir ninguna compensación económica a cambio, solo movida por sus principios y su compromiso de ayudar en situaciones de emergencia como el ocurrido en Melga.   

Esperemos que el próximo 5 de diciembre, que se recuerda el Día Internacional de los Voluntarios, pueda recibir todos los homenajes y honores que se merece y que en estos momentos pueda estar abrazada al lado de Nuestro Creador y este sentimiento de solidaridad que nos genera su partida,  nos ayude a copiar su labor responsable por nuestra comunidad. 

GÁRGARAS DE SAL

FREDDY ZAMBRANA H:

Psicólogo

[email protected]

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