Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 22:27

El cristiano y sufrimiento hoy

El cristiano y sufrimiento hoy

Frente al sufrimiento, al dolor del ser humano en esta realidad ineludible, la fe cristiana nos ha invitado desde siempre a centrar la mirada en los sufrimientos de Cristo en la cruz: “A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” (Mc 15,34). Para algunos, el sufrimiento será una especie de masoquismo disfrazado de religión. El motivo teológico, en la presentación de Jesús como hombre justo y sufriente, quiere mostrar que detrás de esta realidad existe otra más significante. ¡El sufrimiento no es el fin de todo! La fe cristiana no busca al sufrimiento, pero sabe claramente que es algo latente. La fe no es una especie de masoquismo disfrazado, no es un aprecio o apego al dolor, sino que es un reconocimiento de una inevitable existencia en la vida del ser humano y desde allí es una invitación a dejar que Dios la ilumine. Así el sufrimiento, el dolor es una oportunidad para que el creyente dé un gran paso en la fe. Es un instrumento, una puerta para algo superior, para la gloria de Dios y la gloria divina es justamente la vida del hombre de modo pleno y dichoso.

Desde inicios del 2020, la humanidad entera se halla sumergida en una situación bastante comprometida con la presencia del COVID-19. Hay muchos casos de muertes, de contagios. 

En las familias ya se ha experimentado la presencia real del dolor, del sufrimiento. Son días dolorosos y de incertidumbres para el hombre. Acá surge la pregunta, para algunos, sobre el sentido y el fin del sufrimiento.

Tal vez desde el clamor y el grito frente al dolor del ser humano no encontremos una respuesta clara. Sin embargo, la fe abre la posibilidad de una mirada positiva, una mirada distinta. La fe puede llevar a encontrarnos con dicha realidad y desde allí verla como una oportunidad, para dar gloria a Dios en la vida dichosa de los hombres. En esto juega un rol preponderante la actitud orante del ser humano. El que cree ve la existencia –y su propia existencia- de un modo distinto, no como el carente de ella, quien, en el peor de los casos, podría ver todo como una catástrofe, un desastre. ¡El fin de todo!

CONSTRUIR COMUNIDAD

FRAY OSVALDO ROBLES SEGOVIA, O.P.

Docente de Biblia en la Facultad de Teología San Pablo-Cochabamba

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