Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 18:44

Transgénicos atentan la salud e identidad

Transgénicos atentan la salud e identidad

El tema de los alimentos transgénicos es un asunto de vida. A quién de los bolivianos le gustaría que nuestros hijos, a diferencia de las pasadas generaciones, se alimenten con ellos, sabiendo que son alimentos genéticamente modificados (AGM) y no son naturales. Para nadie es desconocido que los AGM alteran y afectan la salud de todo ser vivo, motivo por el cual los países desarrollados han comenzado a limitar y prohibir su producción.

Todo empieza en 2005, cuando en el gobierno de Mesa se aprueba el decreto 28225 para la producción y comercialización de soya transgénica resistente al herbicida glifosato, que si bien es positivo para el control de malezas, tiene consecuencias negativas para el medio ambiente, contaminando el suelo y el agua, aumentando la deforestación y, con esto, disminuyendo la disponibilidad de alimentos y afectando la salud de los humanos. En vista de esta realidad, no es casualidad que la Ley Marco de la Madre Tierra No. 300, “prohíba la introducción, producción, uso y comercialización de AGM que atenten contra, la biodiversidad, la salud de los sistemas de vida y la salud humana…”

La (supuesta) escasez que hoy se da en el país de maíz, resulta ser una justificación para que algunos grupos de la agroindustria prioricen la necesidad urgente de introducir dentro el sistema productivo los AGM y paliar esta carencia. Si bien el pueblo boliviano, hasta ahora, ha vivido al ritmo que impusieron las minorías dueñas del aparato productivo del país, que solo cuidan sus intereses en desmedro de las grandes mayorías, en la actualidad, ese pueblo parece haber despertado. Se trata ahora de hacer conciencia de la necesidad de desarrollar una agricultura ecológica y sostenible; esto significa producir alimentos sanos. 

Bolivia cuenta con más de 12 millones de hectáreas de suelo cultivable, si bien al presente solo utiliza el tercio de estas tierras, no necesita de estos AGM. Tiene que priorizar el tema de la seguridad alimentaria nacional. 

Como parte de nuestra identidad cultural, la producción familiar ha sido el sostén en la dotación de alimentos orgánicos a toda la población, siguiendo una tradición ancestral que vale la pena ponerla en valor y recuperar aquellos saberes locales, que reflejan nuestra cultura.

FORO

FRANZ GUSTAVO MORALES MÉNDEZ

Docente investigador UMSS

gus[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad