Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
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Contaminación minera y depredación del Cerro Rico

Contaminación minera y depredación del Cerro Rico

Inspirado a partir de observar con mucha nostalgia e impotencia los ríos que atraviesan las ciudades capitales de los departamentos de Bolivia, totalmente contaminados, que trasladan muerte antes que vida, nos obliga a una reflexión profunda de las acciones del hombre sobre la tierra y la naturaleza. Está claro que por sí solo, el desarrollo industrial y tecnológico, en este caso la minería, induce a una fuerte reactivación socioeconómica y mejorar la calidad de vida de la población, pero, al mismo, es hora de planificar su inmersión en la sociedad, cuando sus procesos implican contaminar la tierra, el agua y el aire.

El haber vivido las consecuencias de la contaminación minera a nivel de nuestro entorno más cercano, marcó profundamente nuestro destino, así como de miles de familias que sufren las consecuencias de esta realidad, que inducen en muchos casos a tomar la difícil decisión de emigrar de Potosí, frente a un enemigo silencioso del cual poco se dice.

La minería como actividad extractiva ha sido el sector más dinámico de la economía regional, en especial de la Villa Imperial; hay que reconocerlo, gracias a ella fue conocida y alcanzó fama mundial, hasta el grado de ser reconocida como la ciudad más rica del planeta durante los tres siglos de la colonia española; se fundaron imperios en varios continentes; se crearon las ciudades más importantes en el continente americano; sostuvo la economía europea desde el siglo XVI; se dio lugar a consolidar el sistema capitalista vigente hasta hoy. Sus influencias a finales del siglo XIX (1879), le convirtieron, incluso, en ser el actor principal para que los bolivianos perdamos el mar, a causa de que los patriarcas de la patria a la cabeza de Aniceto Arce, canjearan el mar de los bolivianos por los trenes.

Cada día se acrecienta más esta dura realidad; es hora de hacer una reflexión profunda sobre este tema en el Cerro Rico, que no solo daña y mata los ríos y el medioambiente, sino, particularmente la salud de los seres humanos, que llenan los hospitales oncológicos principalmente con niños y mujeres con problemas de cáncer. Un motivo más para decir basta a la depredación de este patrimonio mundial.

FORO

FRANZ GUSTAVO MORALES MÉNDEZ

Docente investigador UMSS

[email protected]

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