Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 02 de octubre de 2022
  • Actualizado 16:13

La Mamita de Urcupiña

La Mamita de Urcupiña

Como quien regresa a casa después de un largo viaje y vislumbrando el hogar a la distancia ya percibe el amor de su madre que aguarda con ansias este encuentro. Así ha de sentirse el peregrino que llega hasta el Santuario a visitar a la Mamita. Al principio se tiene un remordimiento que reclama el tiempo que se tardó en regresar, que luego da paso a la alegría que desborda el corazón en medio de una multitud de sonrisas, rostros familiares, el olor de la comida y aquella música que te recuerda que estás en casa, todo envuelto en el murmullo que produce la algarabía del encuentro.

Madre de Jesús y Madre nuestra, la Mamita de Urcupiña se esmera en atender a quienes acuden a la casa. Todos le sonríen, la saludan, le dirigen palabras de cariño y hasta le hacen una que otra broma, pero la mayor distracción está en el alboroto de la fiesta. Y es entonces cuando

percibimos la grandeza y la humildad de María, que no se deja subyugar por la pomposidad de los trajes ni lo fastuoso del festejo. Ella eleva nuevamente la mirada y repite aquel hermoso himno:

“Mi alma alaba al Señor, mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador…”; y mostrando como un signo la importancia de esta fiesta, “la Asunción de María a los cielos”, lleva en brazos a Jesús como anticipo del encuentro con su pequeño amado, el fruto bendito de su vientre.

Dice Jesús que "todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." (Mt 7,8).

Y así como la fe se manifiesta de mil maneras, así variadas son también las penas y anhelos de los peregrinos, que se entremezclan con las velas y el incienso, todo un coro de oraciones elevándose hasta el cielo.

La reunión es multitudinaria y en ella nos enriquecemos con la diversidad de caracteres y expresiones. El amor a la Mamita de Urcupiña crea un sentimiento común que nos une. Ella abre los brazos a todos sus hijos, ama y espera, mientras recibe el cariño y la devoción en tan variadas manifestaciones. Así es esta fiesta del encuentro, una nueva oportunidad para “Construir Comunidad”, bajo el signo del amor materno.

CONSTRUIR COMUNIDAD

FERNANDO SANJINÉS UNZUETA

Coordinador de Interacción Social Pastoral Universitaria UCB

[email protected]

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