Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 24 de enero de 2022
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YPFB otra caja de pandora

YPFB otra caja de pandora

Evo como presidente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba dijo: "Quiero que sepan, compañeros, tenemos de compensación colectiva a las Seis Federaciones, de YPFB Transporte, de más de un millón de dólares", esto por concepto de compensación por el tendido del Gasoducto Carrasco-Cochabamba, cuya construcción comenzó en 2008 y afectó a propietarios de los terrenos por donde el ducto atraviesa, además del impacto ambiental por la ejecución de la obra en la zona, por lo que la petrolera estatal deberá compensarlos. Agregó que el desembolso no pudo llevarse a cabo antes porque el sector no contaba con una personería jurídica que permita abrir una cuenta bancaria que era necesaria para el depósito. O sea que eran ilegales.

En octubre del 2021, una nota del ministro de Hidrocarburos, Franklin Molina, al presidente de YPFB, Wilson Zelaya, le advierte que de acuerdo a la Ley 1178 de Administración y Control Gubernamentales: “todo servidor público responderá de los resultados emergentes del desempeño de las funciones, deberes y atribuciones asignados a su cargo”, como parte de hacerle conocer “su profunda preocupación por la baja ejecución de inversión pública, reportada por la entidad a la fecha, misma que alcanza al 15,08%”, ignorando que de acuerdo a la misma ley quien debió vigilar la ejecución periódica de la inversión es el propio ministro, por su responsabilidad ejecutiva, cuya gestión es deficiente o negligente de acuerdo al artículo 34 del Reglamento de la Responsabilidad por la Función Pública, por no haber realizado una continua evaluación y mejora de los sistemas operativos o de administración, que de acuerdo a la Ley de Hidrocarburos le obliga a formular, evaluar y controlar el cumplimiento de la Política Nacional de Hidrocarburos. El ministro, el presidente y el directorio de YPFB incumplieron sus deberes, esa negligencia es una conducta antieconómica porque “repercute en la reactivación de la economía nacional”, lo dice el mismo ministro en su carta. YPFB contaba con 8.050 millones de dólares y más de 6.000 empleados para cumplir las metas, pero fracasaron. Es un delito pagar a tantos empleados que no cumplen el 100% de sus tareas y solo para ejecutar apenas el 15%. La mentada misiva revela un daño económico contra el Estado.

La producción de gas natural en 2021 bajó de 46,61 millones de metros cúbicos día en enero a 41,75 MMmcd en diciembre. El nivel está por debajo de la meta de 47,38 MMmcd para el año pasado. Significa que la capacidad de producción de Bolivia cayó en cerca de 5 MMmcd. Para este año se espera una caída de 3% a 3,5% y hay menos gas, el descenso arrastra a la producción de condensado y petróleo, provocando importar más gasolina y diésel. Si no hay nuevas inversiones y descubrimientos de reservas, no se podrá mejorar la producción de gas. La producción de gas con la que comenzó este año Bolivia es de 41 a 42 MMmcd y eso se debe distribuir entre los 20 que demanda Brasil y los 13 que demanda el mercado interno, el saldo que queda es para negociar con Argentina.

Según una indagación reciente, el 67% de los bolivianos asegura que vive con menos de 3.000 bolivianos mensuales y el 44,5%, que sus ingresos no le alcanza para pagar gastos. El 64,7% considera que el gobierno no hace lo suficiente para reactivar la economía y generar nuevas fuentes de empleo. Identificó que el 61% trabaja por cuenta propia y confirmó el impacto negativo de la pandemia de coronavirus en la situación económica de la población. Un preocupante 27,4% dijo que no tiene ingresos regulares. Entonces, YPFB paga a más de 6.000 empleados que hacen casi nada y pagará un millón de dólares a un sector que no paga impuestos, que no genera empleos y no aporta nada a la economía formal, solo son gasto. Así, seguimos camino del desastre y todos bien gracias.  

TIBURÓN

FERNANDO BERRÍOS

Politólogo

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