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  • Diario Digital | martes, 28 de mayo de 2024
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Por qué no deben volver

Por qué no deben volver

La base del “milagro económico” masista se debe a la racha de precios internacionales que favoreció especialmente a Sudamérica entre 2005 y 2015. El MAS estableció al Estado como motor, empresario, productor y regulador, los recursos naturales estratégicos deben permanecer en manos del Estado y no fomenta ni garantiza la inversión extranjera. Su carácter es extractivista, es un Estado rentista descuidando el desarrollo de otros sectores de la economía. Aquel éxito económico en el periodo 2006-2014, le permitió reducir la pobreza, generar un cambio en la condición socioeconómica de las personas, crear y distribuir un abanico de bonos, desdolarizar y “bolivianizar” la economía, incrementar el poder adquisitivo y fomentar el consumo, incluso el suntuario como también se formalizó la informalidad real que pasó en ese tiempo del 60% al 80% con una economía informal dominante sustentada por emprendimientos mayoritariamente comerciales, por el contrabando masivo y el narcotráfico.

La millonaria agenda propagandista del masismo se destinó para convencer al país de la “recuperación” por el Estado de los recursos naturales estratégicos a través de la nacionalización de los hidrocarburos cedidos por la capitalización de los años 90 a las transnacionales. Evo y el MAS en la práctica no realizaron nacionalización alguna, solo se modificaron contratos “neoliberales” con las transnacionales imponiendo un incremento de impuestos y caracterizando a las empresas como operadoras y no como socias. Irónicamente, más allá de “nacionalizaciones”, se hicieron millonarias inversiones con el objetivo de industrializar y se crearon elefantes blancos ineficientes, basados en reglas capitalistas. Si creímos que los ingresos del Estado mejoraron por unos años, fue porque las empresas decidieron quedarse en Bolivia operando los campos y pozos que tenían asignados, sin arriesgar inversiones de exploración y agotando paulatinamente los megacampos descubiertos en el proceso de capitalización. Las otras “nacionalizaciones” de la electricidad, las refinerías de petróleo, las fundidoras de minerales, las telecomunicaciones, etc., fueron confiscaciones y/o compras a malos precios para luego negociar compensaciones económicas que le terminaron costando al Estado más de 1.500 millones de dólares. El sistema financiero fue el que más se benefició por la política respaldada en el sangramiento de las reservas del Banco Central, por si fuera poco, el BCB fue el mayor prestamista de las grandes empresas estatales que en general no sirven para nada o solo sirven para generar empleos para sus correligionarios.

De 2006 a 2014, Bolivia recibió 75.320 millones de dólares, de ese total, 36.459 millones fueron por exportaciones de gas. De 1950 a 2005, recibió por todas sus exportaciones 36.728 millones de dólares, menos de la mitad de lo que recibió en 9 años el gobierno de Evo. En 2005, el millar de pies cúbicos de gas se vendía a Brasil a 2,50 dólares, en 2012 se vendía ese mismo millar a 9. Las cifras demuestran que el incremento de ingresos no tuvo que ver con una mayor producción, sino con mayores precios, muy lejos de un falso mérito que se quiere adjudicar la administración evista. Las exportaciones de gas han caído de 6.600 millones en 2014 a 3.000 millones en 2022. En la última jugada del extractivismo del país, el Gobierno ha firmado un reciente contrato con dos empresas chinas y una rusa para la explotación de las reservas del litio

De no ser por ese mágico momento de vacas gordas, el MAS y su modelo no hubieran podido quedarse en el poder, otra cosa es con guitarra.

TIBURÓN

FERNANDO BERRÍOS

Politólogo

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