Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 25 de mayo de 2024
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Todo por el poder

Todo por el poder

El proyecto social y popular del MAS atraviesa una disputa interna que va directo a una ruptura definitiva. Una historia de ambiciones desmedidas, una obsesión por el poder que ya dejó de lado la necesidad del proceso histórico, proceso que no personaliza un solo nombre como si este fuera la única posibilidad para el tiempo que dure la revolución. El tiempo de la legitimidad del caudillo mayor se ha terminado y se ha transformado en un factor de antagonismo, es factor de desigualdad porque se cree el elegido eterno, es la única salvación para el país. Del otro lado, la lógica del discípulo/alumno nunca funcionó, supone aceptar el advenimiento de otros liderazgos que nunca estuvo en los planes, es el desprecio por el otro y la no aceptación de que el proceso es de todos y no de uno solo. 

La democracia de Evo es someter el pensamiento plural y diverso, es reducir y concentrar todo el poder en uno y nada por fuera de ello. Lucho tiene el poder y su gobierno, a nombre del MAS, ya no es del MAS, es de las corporaciones sociales que se sirven del Estado y que han cerrado filas a su lado para seguir disfrutando de sus beneficios, así sea con violencia de por medio, así sea con autogolpe legislativo o con la justicia a su servicio. El país… que se joda!!! 

La obstinación y la irracionalidad de Evo y Lucho no son una virtud, imaginan que siempre ganarán y que obtendrán todo, no se darán por vencidos, no importa si es vulnerando cuanto obstáculo se le cruce, sea legal o no, no es una demostración de carácter, es la construcción de su propia destrucción. El libreto sigue siendo el mismo, parece que el tiempo se ha detenido, es una conducta aferrada en torno al poder y el dominio hegemónico por sobre los demás. Pero en realidad el tiempo ha transcurrido, es imposible detenerlo y aquellos que en el pasado nos estafaron, siguen martirizando al pueblo, están sordos ante el paso del tiempo y ciegos ante la realidad, otra vez, la culpa es del poder.

Nos mintieron sobre la implementación de un exitoso modelo de desarrollo a partir de 2006, no cesan las acusaciones entre sí de sus propios protagonistas en la pugna política extrema al interior del MAS, que no solo termina arriesgando “su” proceso de cambio en su conjunto, sino que, demuestra que los resultados alcanzados en crecimiento económico, redistribución de ingresos, reducción de desigualdades y movilidad social, no es real, solo demuestra la relación clientelar del MAS y las organizaciones sociales. 

Todo está mal, al borde del precipicio y la apuesta es cada vez mayor por el desastre, el enorme potencial productivo, social y cultural de Bolivia del imaginario de Lucho y que Evo no supo aprovechar, pese a contar con los inmensos recursos, se han agotado en el discurso, hay dos modelos político económicos antagónicos dentro el mismo MAS, todo por el poder; la única respuesta que hay para corregir el “derecho” del prorroguismo es implementar un único gobierno de 6 años y nunca más. Es mejorar los sistemas de representación, hoy más que nunca queremos políticos que nos representen mejor; eliminar este sistema de aparente elección de jueces que solo ha sofisticado el cuoteo; hay que reconstruir el Estado, achicar la administración pública y la burocracia, no puede ser que la principal expectativa social sea tener un empleo público. Para enfrentar la corrupción y el narcotráfico requerimos de un verdadero pacto político, social y ciudadano. Basta de demagogia. Es urgente reponer la ética y la moral en la sociedad y en la política; la única legitimidad de la democracia se funda en la igualdad de derechos y oportunidades. No hay más que la razón para hacernos a todos iguales, respetando las condiciones y las situaciones de cada grupo social. El igual valor de hombres y mujeres, tolerancia y humanidad para nuestros semejantes y, finalmente, una justicia que deba permitir dignidad para todos.

TIBURÓN

FERNANDO BERRÍOS

 Politólogo

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