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  • Diario Digital | sábado, 25 de mayo de 2024
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Una hegemonía destrozada

Una hegemonía destrozada

La agenda política marca el denominado pacto de Andrónico Rodríguez con sectores de la “derecha” que le permitieron seguir siendo presidente de la Cámara de Senadores, para el favorecido simplemente es un acuerdo de gobernabilidad en el parlamento. Habilidad política de unos e ingenuidad de otros que ahora demandan el cumplimiento del pacto. 

Aquel acercamiento de Andrónico con los opositores era un acto desesperado ante la ingobernabilidad producto precisamente de la crisis del MAS, ingobernabilidad porque el MAS ya no tiene mayoría. Hay que entender que partidos como el MAS son organizaciones políticas que buscan ser hegemónicas, porque los cambios estructurales que plantean solo pueden desarrollarse con predominio o supremacía, no pueden desarrollarse con pactos en los que ellos son uno más. El MAS no tiene hegemonía, pero tiene el dominio del poder estatal con Arce, pero este representa solo la otra mitad del MAS, no tienen el poder monolítico que tenían antes. 

Entonces no queda otro camino que optar por hacer este tipo de encuentros con otras fuerzas políticas que en el pasado no lo hubieran hecho. Lo que demuestra, obviamente, que además de la crisis del MAS, hay un declive en muchos aspectos en el seno del instrumento y al mismo tiempo demuestra las limitaciones reales que tiene el MAS para poder volver a estructurarse como organización hegemónica como lo fue en el pasado. 

No es ajeno para nadie el tiempo en que el MAS ostentaba una formidable hegemonía con sendas victorias electorales. Aquella antigua unidad férrea y la construcción que incorporaba al partido, las clases populares e indígenas, el Estado Plurinacional y a Evo como un todo compacto ya no existe más. ¿Cómo el oficialismo llegó a la situación actual? ¿Cómo se instala esta pugna interna que no hace otra cosa que intensificarse? ¿Cómo es posible bloquear el país para dirimir una disputa interna?.

¿Qué se planteaba en este nuevo periodo del MAS luego de toda la crisis social y política? Era importante para los azules recuperar el poder del Estado, pero era un contexto distinto. Luego de la crisis de 2019, que movieron las bases institucionales del Estado, las bases sociales, las estructuras organizativas, incluso todo el tejido social y político del país, era normal que haya una necesaria transición. Trasformación despilfarrada por Jeanine Áñez que dio paso al gobierno de Luis Arce, a quien definitivamente no le agrada que se hable de su gestión como el gobierno de transición. La agenda política para el proceso electoral de 2020 del MAS implicaba la reconstrucción de este tejido social, no vinieron con una agenda revolucionaria, volvieron para decirle a la gente que se iba a reactivar la economía, que se iba a hacer justicia por las víctimas de Senkata y Sacaba, y todo lo necesario para saldar la crisis sanitaria.

La primera fisura fue en el discurso presidencial de Lucho del 8 de noviembre de 2020, donde se habló de reivindicar a diferentes líderes sociales en la historia de Bolivia, pero ni una sola mención a la víctima del golpe de estado, al presidente del partido y al jefe de campaña, Evo Morales. Explicaba lo que pretendía Lucho desde el primer día de su Gobierno, desplazar políticamente, no solo a Evo como individuo, sino eliminarlo políticamente para generar una nueva estructura de poder. Y esa estructura de poder, se vale de organizaciones sociales, genera vínculos políticos y corporativos. En el fondo, son dos bandos diferenciados porque Evo los diferencia. Los leales con su candidatura y los traidores. La génesis: Evo es indestructible, entonces convocan a modificar la Constitución, sin embargo, Morales pierde el referéndum de 2016 y nunca hubo debate sobre renovación o de quién sería la persona que le sucedería. Ahí empezó a existir una fisura, luego la grieta y finalmente el quiebre. El MAS no va más.

TIBURÓN 

FERNANDO BERRÍOS

Politólogo

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