Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de octubre de 2020
  • Actualizado 22:12

Fiesta electoral

Fiesta electoral

El tiempo ha transcurrido vertiginosamente, pese a que desde la primera convocatoria y sus dos postergaciones hicieran que algunos políticos obcecados, violencia de por medio,  se jalaran de los pelos por la demora en concurrir a comicios, pero el tiempo ha pasado y hoy nos encontramos en esta fiesta, las elecciones nacionales.

Cual fiesta de carnaval, los políticos en comparsa alistaron sus mejores trajes, los aspirantes al cetro y su séquito real pugnan por la victoria para obtener el triunfo y ser coronados en la celebración final. Carrozas y carros alegóricos desfilaron por todo el país, mostraron sus mejores ofertas con el afán de convencer a la ciudadanía de ser la única opción.

Esta enorme y hermosa fiesta democrática, en la cual estamos todos obligados a participar, administrada por el Tribunal Electoral, quienes a pesar de que fueron y están siendo cuestionados, invitan a participar garantizando altos niveles de control y transparencia para erradicar supuestos desequilibrios en el proceso, asegurando de esta manera que este día de regocijo será de chaquetilla y canutillo, con la enorme tarea de rescatar y fortalecer nuestro sistema democrático tan venido a menos en los últimos tiempos.

La guerra de globos ha sido intensa y todos han utilizado artillería basada en el descrédito, la demagogia y hasta a veces el insulto, pocos han sido los globos cargados de planes, programas e ideas nuevas; los elementos vitales han sido tocados superficialmente o se han dejado en la bolsa de los confites y las serpentinas. Fieles a la tradición fiestera, los bailarines han estado inmersos en la creación de nuevas coreografías para demostrar sus mejores pasos en busca de la aprobación de la gradería, quienes expectantes han quedado con sabor a poco inclinándose por el mal menor.
Nuestra patria merece una “entrada” llena de fe y esperanza, donde la luz al final del túnel no sea la locomotora que viene de frente; las fraternidades  y sus “danzantes” están hace mucho tiempo en deuda con Bolivia y esta clase política debieron cuidar que nosotros los “pasantes” de la fiesta, cual acreedores, no ejecutemos la boleta de garantía por incumplimiento, desaliento y frustración traduciéndose este en el voto castigo.

Solo nos queda exigir que nuestra participación no sea reducida a votar y pare de contar, somos los actores principales y así se debe entender, somos los hacedores del rumbo y destino de nuestro país, donde todos seamos parte de la nueva estructura, sin prebendas ni corrupción, sin clientelismos ni promesas incumplidas; es imprescindible humanizar el modelo y, por encima de todo, es urgente recuperar la confianza entre nosotros. No podemos estar cercados en nuestro propio territorio por un grupo monopolizador, si algo debemos globalizar es el poder y el desarrollo humano.

FORO
FERNANDO BERRÍOS
Politólogo
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