Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 18 de mayo de 2024
  • Actualizado 22:12

El MAS se nos muere

El MAS se nos muere

Luego de que el expresidente Evo confirmó su candidatura para las elecciones presidenciales de 2025, señalando que lo “obligaron la derecha, el Gobierno y el imperio” y “el pedido de la militancia”, confirma estar definitivamente enfrentado a Luis Arce, el actual mandatario y ministro de Economía en sus dos gobiernos, esto solo a días del congreso nacional del MAS del 3 al 5 de octubre, donde al parecer se librará la madre de todas las batallas y donde se confirmará o no, si la división es sin retorno y que puede llevar al MAS a la sepultura. Bolivia a segundo plano, el norte es la angurria de poder y ser definitivamente el dueño del partido. Aunque en primera instancia sostuvo “me han convencido que voy a ser candidato, me han obligado, claro la gente quiere”, luego aceptó que debería someterse a elecciones primarias.

Las elecciones primarias para binomios presidenciales son una innovación de la Ley de Organizaciones Políticas, que a pesar de no ser la propuesta inicial del Tribunal Supremo Electoral fueron incluidas a demanda de casi todos los partidos, siempre y cuando sean administradas por el TSE y que se hagan con recursos públicos. Las primarias en Bolivia son obligatorias, simultáneas y cerradas a la militancia, el partido que nunca apoyó y se opuso a las primarias fue el MAS-IPSP. El resultado de las primeras primarias en 2019 fueron un fracaso simplemente porque no fueron competitivas, no hubo candidatos para competir entre sí, siete partidos políticos y dos alianzas presentaron binomios únicos, no había nada que elegir, sirvió solo para confirmar o dar legitimidad a binomios previamente decididos a dedo o por la cúpula partidaria, nunca hubo democracia interna. Unas elecciones para no elegir demasiadas costosas. En 2019 los partidos que participaron chocaron con la cruda realidad de que por un lado tiene pocos militantes y segundo fueron muchos menos los que se presentaron a votar por sus precandidatos, la mayoría no tiene militantes, parece un grupo de amigos. En 2020 no hubo primarias.

Para que las primarias 2024 tengan sentido, cada organización política debiera postular, mínimamente dos binomios para que su militancia elija. Sería lógico, democrático y revelador que en las primarias del MAS se enfrenten Evo y Lucho. No parece estar en los planes de los “evistas”. Mucho peor está la oposición, unos tras las primarias ciudadanas generales (que obligaría a cambiar la ley) y otros tras la conformación de un bloque único o un frente amplio. La propuesta de abrir las primarias para que vote cualquier ciudadano, distorsiona el sistema de organizaciones políticas, el problema se traslada de quiénes eligen a qué binomios compiten. Carlos Mesa ya empezó a mover sus fichas y una de sus senadoras manifiesta que es el presidente que Bolivia necesita, así ver competir a todos los aspirantes que van desfilando con el discurso de unidad es imposible. 

Lo cierto es que el proceso electoral 2025 ha comenzado y la pregunta es si habrá elecciones primarias para binomios presidenciales, no es seguro, de realizarse, tendrían que convocarse en julio del próximo año, dentro de tan solo 10 meses. Habrá que ver cómo se resuelve la disputa en el MAS y también si la consigna opositora de unidad tras sucesivos fracasos tiene éxito. El debate empieza preguntando si los bolivianos queremos que se eternice el Estado Plurinacional luego de conocer sus cosas buenas y malas durante casi dos décadas, es imposible olvidar que el MAS golpeó a la democracia al ignorar la Constitución e impuso al país su desequilibrado intento de eternizarse en el poder. Así derrotar al masismo en elecciones no es difícil y está cada vez más cerca. Recuperar la institucionalidad nos vendría muy bien.

TIBURÓN

FERNANDO BERRÍOS

Politólogo

[email protected]