Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 20:15

Cochabamba sin autoridades

Cochabamba sin autoridades

Hay un viejo dicho que pareciera ensañarse con nosotros, “cada pueblo tiene a los gobernantes que se merece”, y los cochabambinos deberíamos preguntarnos qué siempre hemos hecho para merecer estas autoridades. Pareciera que una anomalía de la democracia y algo típico de los países en desarrollo es elegir a cualquiera, entregando nuestro destino a falsos mesías demagogos, que con el tiempo desacreditan el sistema representativo. Desde el nivel municipal estamos frente a un discurso retórico antagónico que ha terminado por colocar una posición: “nosotros frente a ustedes”. La versión moral del pueblo está indignada, en contra de esta élite política cínica que no tiene la capacidad de responder a las acusaciones de todos los actos de corrupción denunciados en el último tiempo. La forma de gobernar se basa en la legitimidad y en la legalidad, la dimensión política de nuestras autoridades parecen haber cruzado esa delgada línea de representación idealizada que tenemos para quedarse solos, porque la ciudadanía ya no se siente representada. El papel del líder es muy relevante y ese es uno de los rasgos de la relación directa con sus bases; en el Cercado aquello se ha quebrado, ese liderazgo se ha vuelto socialmente distinto a ellos y encarna lo que repudiamos, lo que no deseamos, ya no representa aquella versión moral del pueblo, que lo defiende y se preocupa, que da garantías al pueblo para sentirse seguro. Parece el rey Midas al revés, todo lo que toca lo contamina; la gestión municipal ha sido remplazada por la atención de acusaciones y juicios, se ha atrincherado en hacernos creer que el municipio le importa y se ha aferrado a la silla edil como si su vida dependiera de aquello, no importa si para eso tiene que seguir transgrediendo la ley. Qué mal nos deja esta gestión municipal, encima quiere hipotecar a los cochabambinos y la basura por 20 años con un contrato nada transparente y sacado de la galera.

En el plano departamental, no andamos mejor, pero los problemas tienen otros matices. La escasa gestión tiene raíces populistas y ha dependido de un estatismo nacionalista, pero que no ha alcanzado un carácter industrializador ni ha logrado la incorporación completa de los sectores sociales en el aparato productivo. Los niveles de desarrollo local permanecen intactos como hace mucho tiempo y hemos confirmado que nuestro departamento se halla retrasado en por lo menos 18 años. Las plataformas de progreso recurrentemente presentadas al nivel central no se han tomado en cuenta y somos víctimas del centralismo, encandilados con obras que no sirven; la falta de personalidad del gobierno departamental ha sido clara muestra de su dependencia política. Para colmo, algunos representantes departamentales pretendían anular la designación de la actual Gobernadora después de un año. Así estamos y así seguiremos si lo deseamos.   

 

 

FORO 

FERNANDO BERRÍOS

Politólogo

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