Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 28 de febrero de 2024
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El boliviano, más fuerte que el dólar

El boliviano, más fuerte que el dólar

Hace una semana, Edwin Rojas, presidente del Banco Central de Bolivia declaraba: “No hay necesidad de que puedan usar el dólar, porque nuestra moneda, el boliviano, es fuerte”. “No es necesario que tengamos que estar corriendo detrás del dólar. Prácticamente el 100% de las operaciones está en moneda nacional”. Detalló que comprar el dólar en el mercado paralelo generaría pérdida por dos vías: “primero porque se ha adquirido a un precio caro y, segundo, porque además la divisa extranjera se está devaluando, dado que EEUU ha tenido una inflación superior a la de Bolivia”. Rojas dijo que el ciudadano que se deja influenciar por la especulación del dólar terminará perdiendo, quienes tengan dólares, no podrían invertirlo en instrumentos que ofrece el sistema financiero, porque la moneda que se utiliza es el boliviano. Mencionó que toda actividad, desde hacer compras o hasta ir al cine, se realiza en bolivianos. Dijo que las Reservas Internacionales se redujeron y aclaró que dichas reservas sirven para importar productos como medicinas, pero también para la subvención de carburantes y pago de la deuda, mientras que las importaciones de Bolivia del sector privado se canalizan mediante el sistema financiero. Olvidó mencionar que estos pagan por la transacción un porcentaje que ubica al dólar a precio del mercado paralelo.

Nadie le prestó importancia, pero uno siente vergüenza ajena por las declaraciones del funcionario. No es necesario ser un experto en finanzas para saber de la dependencia e importancia del dólar en el sistema financiero boliviano. Parece olvidar del "racionamiento" obligado de dólares que ha ocasionado un creciente mercado paralelo que no se había visto en el país en muchos años.

El 9 de marzo, el Banco Central se convirtió en casi el único lugar en el que se podía conseguir dólares. Aquel entonces, el gobierno aseguró que la economía era estable y el ministro de Economía culpó de lo sucedido a "un brote especulativo" que llevó a un exceso de demanda. Sin embargo, todos sabemos que lo ocurrido es resultado del mal manejo de la política económica y de años de déficits fiscales que han acabado consumiendo las Reservas Internacionales. 

La escasez de dólares es otra preocupación acerca de la salud de la economía de Bolivia, un país que durante los años de Evo en la presidencia se presentaba falsamente como ejemplo de sobriedad y rigor en las cuentas públicas, con un inmenso e insostenible plan de programas sociales. Lo cierto es que Bolivia acumula déficits fiscales altos desde 2015, que en gran parte se han financiado con créditos del Banco Central, esto ha llevado a que se hayan consumido las reservas internacionales que en 2014 rondaban los 15.500 millones y ahora en un mínimo histórico cercano a los 2.170 millones de dólares. Debemos sumar la caída de la producción y las exportaciones de gas y con aquello ha caído también el volumen de dólares que llegan al país.

El dólar tiene un papel protagónico en la economía de Bolivia. Se usa en muchas transacciones y es la moneda en la que se cifra el valor de todos los bienes de importancia patrimonial. En contraposición, los economistas piensan que el valor oficial del boliviano, con respecto al dólar, no corresponde a la realidad.

 Los exportadores e importadores están desesperados para hacer frente a pagos en dólares, aceptan comprar a 7,40 muy por encima del tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos. Eso supone un encarecimiento de los costes que, tarde o temprano, tendrán que acabar repercutiendo en el consumidor.

La pregunta clave en Bolivia es si aguantará el boliviano y cuánto. Avísenle al despistado presidente del Banco Central, otra razón más para el cambio.

TIBURÓN

FERNANDO BERRÍOS 

Politólogo

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