Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 18 de septiembre de 2020
  • Actualizado 22:49

Sobodaycom y el aparato burocrático para hacer callar

Sobodaycom y el aparato burocrático para hacer callar

Hace pocos días, la Sociedad Boliviana de Autores y Compositores, Sobodaycom, anunció un tarifario para eventos culturales que se iban a realizar virtualmente debido a la pandemia del COVID-19. La reacción de artistas y músicos en contra de este comunicado no se hizo esperar y Sobodaycom tuvo que retroceder en su intención de realizar estos cobros.

Este artículo que presento es un resumen de los aspectos principales de la Tesis de licenciatura en sociología que presenté en la Carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Andrés, titulada “De la Ley 1322 a la actualidad Análisis Sociológico de los derechos de autor el año 2013” y que viene como respuesta a la acción de esta institución que amparada en la Ley intentó realizar este tipo de cobros en un momento donde los artistas y los músicos conforman uno de los grupos sociales más afectados con esta crisis sanitaria, mostrando la hilacha de una institución que antepone sus intereses, de las empresas y del sistema al que responde sobre el derechos de los autores y compositores a los cuales supuestamente representa.

¿Cuándo se crea Sobodaycom?

Esta institución se refunda el año 1992, amparada en la promulgación de la Ley 1322 en el gobierno de Jaime Paz Zamora, y con la ayuda de diputados y del proyectista de la cámara Fernando Cajías.

Cuando se promulga la Ley 1322, surgen las instituciones que de acuerdo a la Ley debieran crearse, con el objetivo esencial de hacer cumplir lo que se establece en ella. En este sentido, surge Sobodaycom que es la Sociedad Boliviana de Autores y Compositores; Abaiem que es la Asociación Boliviana de Artistas e Intérpretes en Música y Asboprofon  que es la Asociación Boliviana de Productores Fonográficos de Bolivia. Además de estas tres asociaciones se crea ASA, que es la entidad recaudadora de derechos de autor y como representante del Estado el Senapi (Servicio Nacional de Propiedad Intelectual).

Gestión colectiva la estrategia del sistema de la industria musical global

Estas sociedades que se denominan de gestión colectiva se constituyeron con el pasar del tiempo en los tentáculos del Sistema de Propiedad Intelectual, y crearon a la vez un subcampo en el cual los folcloristas son los privilegiados no solo por ser los portadores de ese capital específico que el mercado valora, es decir música de masas, dentro de la mesomúsica,  por ende comercialmente lucrativa, sino también por tener la posibilidad de reproducirse en los puestos jerárquicos de las sociedades autorales a través del sistema de categorización de autores y de su estatus  como socios a partir de su cotización en el mercado y no a partir de su calidad compositiva.

Según el reglamento interno de Sobodaycom, solo los socios activos pueden votar en las elecciones, eso quiere decir que solo los socios que cotizan encima de la media  pueden votar en las elecciones. Los que están por debajo se los considera socios administrativos sin derecho a voto.

Amparadas en la Ley 1322, estas instituciones se han ido consolidando haciendo convenios con alcaldías y otras instituciones que representan al Estado, presionando indirectamente a artistas a registrarse en estas instituciones bajo el chantaje de que de otra forma no pueden ser contratados o para beneficiarse con la liberación de impuestos. Situación que ha ido obligado a los artistas a afiliarse a alguna de estas instituciones aunque no perciban ningún beneficio directo de ninguna de estas.

¿A quién beneficia la existencia de estas sociedades de gestión colectiva?

El trato nacional resultado de convenios internacionales entre las sociedades de gestión colectiva y que refiere a la igualdad de derechos que tienen todos los autores del mundo dentro del sistema de propiedad intelectual, muestra en los hechos concretos grandes desigualdades, siendo más que todo un eufemismo de los supuestos filosóficos de este sistema.

La arbitrariedad que se produce cuando a través de la industria cultural los gustos tanto estéticos como culturales son impuestos por parte de países con gran poderío político económico (donde se encuentran las oficinas centrales de las empresas transnacionales) al resto de los países con menos poder económico como político, definen la verdadera desigualdad respecto al trato nacional.

Autores de países como Bolivia, Nigeria, Georgia difícilmente podrán ser beneficiados económicamente por derechos de autor como alguien que nace en un país donde se encuentra la megaindustria de la cultura y el entretenimiento, es decir Estados Unidos o varios países de Europa como Francia, España o Inglaterra.

Según los datos a los que pude acceder cuando realizaba mi investigación como son las memorias anuales de Sobodaycom de los años 2006-07-08-09 mostraban que las recaudaciones a nivel internacional que llegaban a Sobodaycom tenían una tendencia a disminuir y por lo contrario lo que Sobodaycom recaudaba a nivel nacional para enviar al exterior tenía una tendencia a subir.

En síntesis, el beneficio que reciben los artistas y compositores de estas instituciones en Bolivia es muy poco en relación a lo que todas estas sociedades reciben. También es importante mencionar que estas entidades de gestión colectiva se quedan con el 30% de todo lo recaudado para gastos administrativos.

Las grandes multinacionales de la música son las que se benefician porque reciben todos lo recaudado de todas estas entidades de gestión colectiva del mundo, ya que estas empresas no solo ganan de los derechos autorales patrimoniales sino también por los derechos conexos (soportes).


EDUARDO SCHWARTZBERG

Sociólogo y magíster en estudios culturales

@eduardoschwart1