Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
  • Actualizado 17:55

Han sido cien los ensayos científicos publicados a través de Oikos desde el año 2016. Cuatro años de temas sobre ecología y medioambiente, marcando tal vez un hito en su cobertura en un medio de comunicación nacional. Hoy, el ciclo se cierra.
Aprendí mucho escribiendo para Opinión, tanto de las cuestiones relacionadas con la adecuación de temas biológicos complejos, como de la idiosincrasia ecológico-ambientalista de la población. La columna fue contemporánea de dos catástrofes mayores, el colapso de la laguna Alalay el 2016 y los incendios en tierras bajas y Parque Nacional Tunari el 2019. El dolor también enseña.
Pero, aparte de las pérdidas sufridas en esas y otras catástrofes (construcción del patinódromo en Coña Coña y el impacto de Misicuni, por ejemplo), nada ha cambiado, aun con la difusión de esta columna también en redes sociales. La cuestión ambiental reside en un plano todavía indefinido en la psique colectiva, el pensar en ella es todavía un lujo elitista que causa más pasiones que cambios. El resto, espera que alguien más se ocupe de ella.
Como prueba solo recordemos las victorias ambientalistas en estos 4 años frente a las tremendas derrotas sufridas, la última relacionada con los transgénicos. Sí, estamos perdiendo todo sentido de lo natural y en un trasfondo de catástrofe. El Cambio Climático ya rebasó el punto sin retorno en muchos lugares del planeta y avanza alterando ecosistemas y extinguiendo vidas también en Bolivia, también en Cochabamba.
Y todo esto sucede en nuestro país en medio de una coyuntura hiperpolitizada y en la mayor apatía ambiental de parte de quienes ejercen y aspiran al poder. Por ejemplo ¿en tu OTB ya han solucionado la carencia de vegetación (1 árbol por cada 3 habitantes y 10 a 15 metros cuadrados de área verde por persona)?  ¿Se acercó alguien a tu zona haciendo un censo de automóviles y con un plan de circulación para disminuir la contaminación atmosférica? ¿Dieron charlas para disminuir las koas y las quemas de basura y las de San Juan? ¿Tu Alcaldía tiene un programa para manejo apropiado de aguas servidas y basura en tu barrio? ¿Hallaste información sobre la importancia del Parque Nacional Tunari y su manejo adecuado en el contexto departamental y citadino? ¿Sabes por qué debemos proteger al jukumari, jaguar, k´arachupas, murciélagos, sapos, serpientes, y plantas terrestres y acuáticas? ¿Sabes por qué debemos disminuir las poblaciones de palomas, perros y gatos? ¿Sabes por qué debemos reducir las poblaciones de pinos y eucaliptos?
Si has respondido con más noes que síes a estas preguntas, te habrás dado cuenta ya del grave problema que nos aqueja. Sí, ese es el estado de indefensión e ignorancia en el que nos encontramos y la carencia de ideas para generar soluciones realistas es colectiva. A través de los años he intentado revertir esa nuestra fragilidad frente al resultado de nuestras propias acciones, principalmente a través de la educación en colegios y universidades, pero sin éxito mayor. Definitivamente, Oikos tampoco ha hecho mucha mella, pero debo seguir buscando una manera más efectiva. En ese propósito, ten por seguro que es solo un “hasta luego”, porque en esta lucha no se debe desmayar. ¡Gracias por haberme leído!


EDUARDO MORALES
Ph. D., docente de la Universidad Évora, Portugal
[email protected]

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