Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 09:58

Viajes y controles urgentes

Viajes y controles urgentes

Los viajes entre Cochabamba y La Paz fueron autorizados por el Viceministerio de Transportes y, desde ayer, varias empresas comenzaron a trabajar, tras más de cuatro meses de paralización, medida que fue asumida por el Gobierno transitorio para frenar la propagación del coronavirus.

Se prevé que, inicialmente, las flotas trabajarán con un 20% de su capacidad, pero, progresivamente irán aumentando el número de buses, dependiendo de la demanda de los viajeros. La terminal de buses solo atenderá durante tres horas al día, de lunes a jueves será de 6:00 a 9:00 horas.

Los responsables de las empresas aseguran que cumplirán con todas las medidas de bioseguridad para evitar posibles contagios entre los pasajeros y el personal de transporte.

Es importante que poco a poco se vayan normalizando las actividades económicas en Cochabamba y el país, sin embargo, considerando que estamos en la fase más peligrosa de la COVID-19,  se tienen que extremar las medidas de bioseguridad para evitar que los viajeros puedan contagiarse.

Es claro que los dueños de las empresas de transporte y el responsable de la terminal de buses argumentan que cumplirán con todos los protocolos para evitar contagios; sin embargo, sabemos que a lo largo de la ruta es “normal” que los choferes paren en cualquier lugar para recoger pasajeros. Ese es un alto riesgo que no puede correr ninguna persona que utiliza un bus para trasladarse a la sede de Gobierno o para volver a Cochabamba.

¿Quién controlará el cumplimiento estricto de los protocolos de bioseguridad y garantizará la salud y la vida de los pasajeros? No basta con que al salir de la terminal o al llegar de un destino se controle la temperatura a los viajeros, se desinfecte su equipaje, se distribuya los asientos con las separaciones respectivas o se evite las aglomeraciones. Es necesario que dentro de cada bus se cumplan con todas las medidas para evitar contagios, y en las trancas, la Policía Caminera realice la respectiva verificación.

Hace varios años se puso en marcha una estrategia destinada a controlar el viaje de cada bus. Se trata del famoso Pasajero Seguro, donde un viajero de forma voluntaria supervisa el viaje y llena una planilla con las novedades que se presentan en el trayecto. Esta sería otra alternativa para que se pueda controlar y exigir a los dueños de las flotas que cumplan todos los protocolos, además del servicio que ofrecen.

También se tiene que apelar a la conciencia de los ciudadanos, quienes por su salud deben ser los primeros en cumplir las reglas. Es hora de que asuman un rol protagónico para preservar la vida.

Los viajeros no solo deben cumplir con usar el barbijo y mantener la distancia de al menos un metro y medio entre un pasajero y otro, sino que vigilar todo lo que sucede a lo largo del viaje y, si fuera necesario, exigir a los choferes y ayudantes el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad.

 

 

Prevención

Es necesario que dentro de cada bus de transporte interdepartamental se cumplan con todas las medidas para evitar contagios.