Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 14 de junio de 2021
  • Actualizado 23:38

Venta de cargos al mejor postor

Venta de cargos al mejor postor

Ofrecer cargos en las entidades públicas a cambio de cientos o miles de bolivianos es un delito que se ha, aparentemente, “normalizado” en los diferentes gobiernos, especialmente en los primeros meses de una nueva gestión.

Este medio de comunicación y otros han publicado, en más de una oportunidad, casos de personas estafadas por malhechores que se hacen pasar por amigos o familiares de autoridades, quienes ofrecen puestos de trabajo en las entidades públicas o, en otras circunstancias, funcionarios que venden cargos al mejor postor.

La desesperación por conseguir un trabajo tienta a más de una persona (hay listas de decenas que optan por un cargo) a invertir sus últimos ahorros cuando ven la oportunidad de conseguir un trabajo estable por al menos el tiempo que dure una gestión de gobierno.

Lo lamentable, además de ser una práctica irregular, es que de las decenas de personas que optan por un cargo, solo una, dos o tres serán las elegidas. Las demás peregrinan con la promesa de que “surgirá algo” y en cualquier momento.

El pasado lunes 19 de abril, por ejemplo, el exministro de Gobierno Carlos Romero acusó a un diputado de su partido (MAS) de avalar postulaciones para cargos a cambio de financiamiento, lo que evidencia que esta práctica execrable crece cada día y no hay quien pare esta acción ilegal.

Asimismo, el 12 de abril pasado, un hombre fue aprehendido por ofrecer cargos a cambio de 5.000 dólares y lo hacía levantando los nombres del presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, y del senador Leonardo Loza, extremo que fue desmentido por ambos legisladores.

En la estafa caen no solo personas que esperan obtener cargos medios, sino también profesionales que optan por puestos jerárquicos en las diferentes entidades públicas.

Esta práctica, que linda con la delincuencia, debe ser erradicada por los organismos que están a cargo de luchar contra toda forma de corrupción en el país, y tras una investigación minuciosa enviar a la cárcel a quienes incurren en este grave delito, que, insistimos, se ha “normalizado”, a tal punto de que en el inicio de cada gestión la gente desempleada espera y busca este tipo de ofertas.

Y para ser parte de estas listas, una persona debe, en primer lugar, registrarse como militante de un determinado partido, luego contactarse con quien maneja estas nóminas y pagar para que su nombre sea incluido.

Aunque es difícil que ocurra a corto plazo, la tendencia debería ser colocar en todos los cargos públicos a personas que estén capacitadas para realizar la tarea requerida, caso contrario, las entidades públicas seguirán siendo deficientes. 

Estafa

De las decenas de personas que optan por un cargo, solo una, dos o tres serán las elegidas. Las demás peregrinan con la promesa de que “surgirá algo”.

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