Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 23 de junio de 2021
  • Actualizado 19:10

Vacuna anticovid, un derecho humano

Vacuna anticovid, un derecho humano

La vacuna anticovid debe llegar a todas las personas en el planeta, sin importar que vivan en países ricos o pobres, por lo que los gobiernos del mundo tendrán que allanar el camino para que, de alguna u otra manera, el total de la población acceda a la inmunización contra el coronavirus.

Ese es el pedido de varios países, a los cuales se ha unido la voz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), porque el coronavirus es una pandemia global “y para salir de ella debemos hacerlo todos, (de lo contrario) nadie estará a salvo”, argumentó el presidente de Bolivia, Luis Arce, para justificar el pedido de liberación de las patentes de vacunas contra la COVID-19.

La intención, según Arce, no es restar ganancias a las farmacéuticas, sino dar una solución global a un problema global, porque es preciso que todos, o por lo menos la mayor parte se encuentre inmunizada para frenar la pandemia que ha matado a más de 3,4 millones de personas en el mundo.

Desde que empezaron a salir las primeras vacunas, los países denominados ricos o de primer mundo han acaparado millones de dosis, incluso más de las que necesita su población, dejando en la indefensión a los tercermundistas, que en algunos casos están casi mendigando por vacunas para inmunizar a su población.

La “distribución” de vacunas, compradas por los gobiernos o donadas por organismos internacionales (caso Covax), debe ser más equitativa, porque se ha comprobado abundantemente que el virus no se circunscribe a una frontera o región, sino que vuela hasta alcanzar los límites más recónditos de la tierra, sin tomar en cuenta clases sociales, profesiones, razas, religiones, etc.

Una de las regiones más golpeadas por el coronavirus, tanto en número de contagios como en muertes, es Latinoamérica, por lo que es urgente que todos los habitantes tengan acceso a las dosis que sean necesarias para que se eviten los miles de decesos que ocurren cada día, especialmente en Brasil, Colombia y Perú, por citar algunos.

En el caso de Bolivia, por ejemplo, el gobierno ha firmado contratos para la compra de vacunas, pero como la mayor parte se destina a las naciones ricas, hasta la fecha el país no ha recibido las dosis requeridas. Otras regiones se encuentran en una peor situación que Bolivia.

Las empresas que tienen los derechos de las patentes por las vacunas deberán, al margen de pensar solamente en sus ganancias, permitir la liberación de las patentes porque de esa decisión depende la vida de millones de personas que esperan la vacuna para disminuir el riesgo de muerte en caso de ser contagiados por el coronavirus, que seguirá atacando a la humanidad por algunos años más.

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