Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 27 de enero de 2022
  • Actualizado 11:12

Urge conciencia y compromiso

Urge conciencia y compromiso

Consumir bebidas alcohólicas en un edificio paceño, como lo hizo el ahora exviceministro de Transportes Jamil Zavala, o  prender fogatas para impedir y bloquear el control policial, actitud que asumieron unos vecinos de un barrio de El Alto, el jueves, son acciones que demuestran la falta de compromiso que tienen algunos bolivianos para cumplir con las restricciones establecidas en el Decreto Supremo Nro. 4196 que están destinadas a frenar la propagación del coronavirus en el país.

Si bien las prohibiciones tenían que cumplirse desde la noche del miércoles, el Gobierno transitorio dio una especie de tolerancia por ese día, pero el jueves salieron miembros de la Policía y las Fuerzas Armadas a controlar. No aceptaron excusas y solo dejaron transitar a las personas y vehículos que tenían autorización.

En Cochabamba y Quillacollo, según datos de la Dirección de Tránsito, arrestaron a 22 personas y retuvieron a 8 vehículos, solo la noche del jueves y madrugada del viernes. En El Alto, 40 vecinos  no acataron la cuarentena que rige desde las 17:00 hasta las 5:00 horas del día siguiente en todo el territorio nacional hasta el 31 de marzo.

Ese comportamiento de algunos bolivianos obligó a las autoridades gubernamentales a reforzar el control con al menos 5.000 efectivos los patrullajes en La Paz y El Alto.

Mientras que en Cochabamba y otras ciudades del país todavía hay personas que se resisten a cumplir con la cuarentena, en Oruro todos la cumplen de manera disciplinada, pese a que más del 80% de la población vive del comercio. Es algo digno de imitar.

Es importante tomar en cuenta lo que está pasando en Italia y España, los dos países con gran cantidad de muertos y contagiados con el COVID- 19. Ahí, los gobernantes asumieron acciones para frenar la propagación del virus, pero, inicialmente, pocos las cumplieron. Luego, se vieron obligados a recurrir a las fuerzas policiales y militares para que todos las acaten. 

En Bolivia, aún son pocos los casos positivos  y sospechosos, sin embargo, es momento de reflexionar y asumir el compromiso de cumplir las restricciones. No se pueden poner excusas porque se trata de preservar la salud y la vida de millones de personas.

Algunas autoridades de los niveles nacional, departamental y municipal no terminan de entender el rol que les toca asumir en la emergencia que está viviendo el país. Ojalá que comiencen a pensar y actuar en favor del bien común y que dejen de lado los intereses político partidarios y el protagonismo. Solo con el compromiso de todos será posible salir airosos de está batalla contra el coronavirus.

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