Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 29 de marzo de 2020
  • Actualizado 18:19

Un botadero en el Tunari

Escarmiento. Solo cuando se aplique una sanción punitiva a los culpables de dañar al Tunari, los infractores pensarán dos veces antes de botar basura o provocar incendios.

Un botadero en el Tunari

Más de 300 personas lideradas por la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC) y Tunari Sin fuego, llevaron a cabo —el año pasado— una campaña de limpieza en la cumbre del Tunari, a la altura del desvío a Morochata, donde se encuentra el sector de Tawa Cruz y el camino hacia la represa de Misicuni. ¿El resultado?,  más de 24 toneladas de basura recolectada y ese sector de la montaña, resplandeciente.

En este momento, siete meses después de la limpieza, el panorama es desolador, con un montón de basura de todo tipo disperso a lo largo de cientos de metros de la cumbre de nuestro Tunari. 

¿Cómo es posible que pobladores de las zonas aledañas y turistas inunden la cumbre con restos no orgánicos, convirtiéndola —prácticamente— en un botadero? ¿Cómo es posible que las autoridades locales y nacionales no asuman un verdadero compromiso con los cochabambinos y adopten medidas reales para preservar el único pulmón que oxigena nuestro aire y permite la recarga de los acuíferos subterráneos de varios municipios de Cochabamba?  

Después de una visita al lugar, realizada esta semana, el Presidente de la FEPC y autoridades de la empresa Misicuni no pudieron ocultar su desconcierto al ver cómo, en tan poco tiempo, la contaminación continúa o quizá –incluso- haya aumentado.

Es momento de que los actores sociales y políticos que tienen tuición sobre la zona, garanticen la protección medioambiental de este recurso natural que corre una serie de amenazas y pone en riesgo el hábitat de la flora y fauna del lugar.

De una vez por todas, se debe castigar a los culpables de destruir el medioambiente. Solo cuando se aplique una sanción punitiva, los infractores pensarán dos veces antes de arrojar basura o provocar incendios.  

Por otro lado, también es hora de ampliar nuestra visión de desarrollo regional e impulsar un proyecto integral que consolide al Tunari como un destino de Turismo de Intereses Especiales (TIE), que está sustentado en los recursos naturales, la cultura y la historia de las comunidades de su entorno territorial.

En la actualidad, la industria sin chimenea es un puntal estratégico en el desarrollo económico y social de muchos países. ¿Por qué no podemos apostar para incursionar en este campo? La propuesta está ahí, solo falta la voluntad política.