Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 04 de agosto de 2020
  • Actualizado 10:19

Un trato digno para los muertos

Un trato digno para los muertos

La imagen de familiares velando el cuerpo de sus seres queridos en las puertas del Cementerio General quedará marcada en la memoria de los cochabambinos. La impotencia de no poder hacer nada más para que las autoridades municipales autoricen la cremación o entierro de las personas que murieron con la COVID-19 o por cualquier otro mal, los obligó a asumir esa extrema medida la noche del miércoles.

Desde que comenzó a incrementarse el número de contagiados en Cochabamba, hace unas dos semanas, se sabía que los crematorios y cementerios con espacios para enterrar a los fallecidos por este virus colapsarían, sin embargo, no se hicieron las acciones inmediatas para enfrentar la emergencia.

Hasta el miércoles, en el departamento se reportaron 3.744 casos positivos y 221 muertos por el coronavirus. Del total, Cercado tiene 1.727 contagiados y 105 fallecidos.

El martes, el presidente de la Asociación Privada de Funerarias de Cochabamba, Carlos Orellana, denunció que al menos 40 cuerpos de fallecidos por el coronavirus estaban en las casas de sus familiares porque no había espacio para que sean incinerados en el crematorio, pese a que esa situación ponía en riesgo la salud y la vida de los habitantes de ese núcleo familiar.

Se conoció el caso de un hombre que murió el domingo y hasta la noche del miércoles el cadáver no era retirado de su vivienda para ser cremado o enterrado, debido a la falta de espacio y algunos trámites que debía cumplir la familia.

En Cochabamba solo hay dos crematorios que pueden incinerar hasta cuatro cuerpos como máximo por día, si es que se optimiza el tiempo y los fallecidos son “flaquitos”. Uno está en el Cementerio General de Cochabamba y el otro en Sacaba.

Después de que las imágenes de los féretros en las puertas del campo santo se hicieron virales en plataformas digitales de medios de comunicación, el secretario de Gobernabilidad de la Alcaldía de Cochabamba, Edwin Paredes, informó que se habilitaron 250 fosas y 150 nichos. Es que no solo se necesita espacios para enterrar a los fallecidos por la COVID -19, sino también para los que pierden la vida en otras circunstancias o con enfermedades diferentes.

Considerando que el pico de la pandemia se dará entre agosto y septiembre, según proyecciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y que al día se reportan más de 15 muertos, las autoridades municipales deben buscar espacios en el Cementerio General o en otro lugar para que los fallecidos sean enterrados, ya que la construcción y equipamiento de un nuevo crematorio demandará más de 90 días, es decir, que si adjudican las obras este mes, recién estaría funcionando en septiembre.

El manejo de los cadáveres por coronavirus es de responsabilidad de los gobiernos municipales, según la guía de procedimientos del Ministerio de Salud. Las alcaldías deben encargarse del recojo y traslado de los cuerpos para su inhumación o entierro en una fosa individual o común.

Es bueno mencionar que en La Paz, donde también hay un incremento considerable de casos positivos y fallecimientos, la Alcaldía habilitó dos hornos en el crematorio para incinerar hasta ocho cuerpos al día. Asimismo, como una medida de previsión para atender a un mayor número de muertos por el virus, tiene un “cuartel” habilitado con una capacidad para guardar hasta 200 cuerpos por varios días.

Santa Cruz, departamento con el mayor número de fallecidos por día desde que se conoció el primer caso de contagio en el país (el 10 de marzo), también sufre el colapso de los crematorios y cementerios para enterrar a las víctimas. Sin embargo, la Alcaldía habilitó tres crematorios, contrató los servicios de algunas funerarias que realizan ese trabajo, puso en funcionamiento otros tres cementerios y dos morgues transitorias, donde permanecen los cuerpos hasta que haya espacio para inhumarlos, si es que así lo decide la familia.

El municipio cruceño también puso un equipo de personas que recoge los cadáveres de los hospitales, clínicas y viviendas, y los depositan en las morgues transitorias para evitar cualquier posible contagio.

Las cosas buenas deberían ser imitadas. Ojalá que las autoridades municipales en Cochabamba, ahora, den una solución a la falta de crematorios o espacios en cementerios para enterrar a las personas que fallecen por el coronavirus. No se puede mirar de palco y exponer a decenas de personas, familias que ya sufren bastante al ver que su ser querido muere, en muchos de los casos, en su casa porque no hubo un espacio en un centro de salud para que sea atendido.