Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 23 de junio de 2021
  • Actualizado 19:16

Todos contra la trata y tráfico de personas

Todos contra la trata y tráfico de personas

Siete de cada 10 agencias de empleo en Cochabamba trabajan en la ilegalidad y, además, funcionan como centros donde se reclutan a jóvenes para trata y tráfico de personas, según un informe de la directora del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), Mariela Arze.

El delito de trata y tráfico de personas es uno de los más lucrativos en el mundo y por eso existen muchas organizaciones criminales que se dedican a captar víctimas, especialmente con promesas de empleo, para luego someterlas a trabajo esclavo o explotación sexual.

La modalidad que emplean los traficantes de personas es llevar a las víctimas a otra ciudad o país para que estas se encuentren indefensas y no puedan reaccionar. Por eso, una de las recomendaciones más frecuentes que se da a los jóvenes es tomar con mucha cautela las ofertas de trabajo que se publican en las redes sociales, y observar con desconfianza cuando se ofrecen sueldos elevados o ventajas desmesuradas.

Los que se dedican a la trata y tráfico de personas aprovechan la situación crítica en la que se encuentran miles de jóvenes que no tienen trabajo ni ingresos económicos para tentarles con estas ofertas. La desesperación hace que muchos de ellos acepten empleos en lugares dudosos, y cuando caen en cuenta de lo que realmente se trata ya están retenidos en un sistema que no les permite salir.

Si una persona es llevada al extranjero, lo primero que hacen sus captores es quitarle sus documentos para que no pueda viajar ni denunciar este hecho a la Policía.

Por eso, no está demás recomendar a quienes acuden a una entrevista de trabajo confirmar que se trata de una empresa seria establecida en el medio y, si se puede, ir acompañados de un familiar o conocido.

Y si las autoridades, en este caso del Sedeges, conocen que varias agencias de empleo funcionan como espacios para captar a víctimas de trata y tráfico, deberían, en consecuencia, denunciar a las instancias correspondientes.

Porque si no lo hacen, esta institución pública se convierte en parte del problema y en cómplice por omisión.

Según el mismo reporte del Sedeges, los traficantes de personas buscan a jóvenes de 18 años o menos, y especialmente mujeres para explotación sexual.

Para evitar que más personas caigan en este delito que menoscaba su libertad y dignidad, se debe trabajar en la prevención, enseñar a los jóvenes a protegerse contra cualquier intento de ser captados por los traficantes.

Por lo pronto, el Sedeges habilitó la línea 122 para la atención inmediata a las víctimas de trata y tráfico. Lo que se espera es que el apoyo que se preste desde esta instancia sea inmediato, oportuno y guardando la privacidad de estas personas.

Lo importante es, reiteramos, no creer en promesas de trabajo que impliquen algún resquicio de duda, porque después es difícil escapar de esta pesadilla.

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