Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 15 de octubre de 2019
  • Actualizado 19:59

El sueño de tener una casa propia

El sueño de tener una casa propia

Tener una casa propia es uno de los objetivos más importantes de las familias, y de las personas que viven solas, pero no todas tienen la posibilidad de acceder a una, especialmente por el aspecto económico.

En Cochabamba, y en el país en general, miles de familias deambulan de casa en casa, en alquiler o en anticrético, antes de, finalmente, lograr el sueño de comprar una vivienda que las albergue por muchos años.

Uno de los obstáculos más grandes para tener un techo propio es, como decíamos líneas arriba, el tema económico y la imposibilidad de acceder a un crédito bancario por no cumplir los requisitos exigidos.

Empero, desde que se implementó el crédito de vivienda social, familias con recursos medios han logrado acceder a los préstamos bancarios y, en consecuencia, adquirir una casa o un departamento, con intereses de 5.5% y plazos de hasta 30 años.

En algunos casos, la Agencia Estatal de Vivienda entregó material de construcción a familias que tenían terrenos, en los que pudieron construir sus hogares. Esta institución del Gobierno apunta a beneficiar especialmente a los sectores más vulnerables como son las personas con discapacidad, adultos mayores y madres solteras, entre otros.

Otro sistema para garantizar viviendas a las familias con menos posibilidades económicos es el del cooperativismo.

Un ejemplo de ello es el Comité Articulador de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Cacvam), entidad que tiene como objetivo principal que las familias accedan a viviendas a precios bajos.

Según un reportaje que publicó este medio, las personas que forman parte de la cooperativa son las encargadas de construir las viviendas y una vez concluidas son sorteadas entre ellas.

La construcción de cada vivienda toma entre ocho meses y dos años hasta su conclusión, Hasta la fecha, dos proyectos ya fueron construidos, el primero se encuentra en Sipe Sipe, llamado “Virgen del Rosario”, y el segundo en El Paso, Quillacollo, bajo el nombre de “Señor de Piñami”.

El sistema cooperativo es una de las mejores alternativas para implementar proyectos, tanto productivos como de vivienda, porque permite a sus miembros, mediante la autogestión, acceder a créditos con intereses convenientes y viviendas a bajos precios.

Urbano Arispe, coordinador del Proyecto de Cooperativas de Ayuda Mutua, afirmó que cada vivienda tiene un costo aproximado de 15.000 dólares y es financiado por la institución sueca We Effect y Habitat para la Humanidad. Los asociados pagan cuotas de 600 bolivianos como promedio cada mes.

Asimismo, este modelo de autogestión permite a los cooperativistas comprar un terreno de manera colectiva, acceder al material de construcción a un precio económico y controlar que todos trabajen por igual.

Será importante que este sistema cooperativo para construir viviendas se fortalezca, más aún si se toma en cuenta que en el departamento hay todavía miles de familias que no cuentan con un techo propio y para ellas es difícil acceder a un crédito, porque no tienen las garantías necesarias ni los ingresos suficientes para cancelar las cuotas de los préstamos.

Por eso, definitivamente, el cooperativismo es una buena alternativa para estas familias que tienen la ilusión de tener un techo propio, un derecho que está consagrado en la Constitución Política del Estado.

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