Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 01 de junio de 2020
  • Actualizado 12:03

SOS en la tierra de Áñez

SOS en la tierra de Áñez
El 20 de abril se reportaron los dos primeros casos de coronavirus en Beni, cuando en el país ya había cerca de 600 contagiados. Hasta ese momento, el departamento estaba considerado como una especie de modelo, porque todo indicaba que las acciones preventivas asumidas por las autoridades estaban dando resultados. Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar radicalmente con el paso de los días y ahora es el segundo con más positivos del país, después de Santa Cruz.
 
Hasta el jueves, se reportaron casi 1.000 personas con el virus en esa región, la mayoría están en Trinidad, y ya hay cerca de 60 muertos.
 
El gobernador de Beni, Fanor Amapo, declaró desastre sanitario por el coronavirus, porque ya no hay capacidad en la infraestructura y personal para atender a los pacientes. Con esa determinación tratará de buscar ayuda dentro y fuera del país.
 
Una publicación de este medio de comunicación, difundida ayer, daba cuenta que hay 99 médicos del sistema público y de la seguridad social con COVID-19, y el 25% de las enfermeras también está contagiado. La situación es tan complicada que los centros de salud se quedaron sin choferes para que manejen las ambulancias.
 
Asimismo, algunos trinitarios contaron que hay muchos infectados con el mortal virus, pero, dado que los hospitales colapsaron, se están quedando en sus casas, donde algunos mueren por falta de atención médica.
 
La situación es cada vez más dramática y, pese a los constantes pedidos de ayuda de los benianos, las autoridades del Gobierno central poco o nada están haciendo para apoyar a ese departamento que está siendo golpeado por el COVID – 19.
 
Una muestra del abandono y la desesperación por tratar de salvar la vida de las personas que dieron positivo al coronavirus, es que ayer, el secretario de Desarrollo Humano de la Gobernación de Beni, Érick Vallejos, se reunió con autoridades de la Gobernación del Estado de Rondonia, Brasil.
 
¿Será posible que las autoridades del Gobierno transitorio ignoren el pedido de auxilio de un pueblo que no tiene los recursos para hacerle frente al mortal virus? ¿Qué más tiene que pasar en Beni para que su clamor sea escuchado? Está claro que ni siquiera el hecho de que la presidenta Jeanine Áñez y al menos dos ministros son de ese departamento, sirve de nada. Pese a que a diario se conoce el incremento de casos de contagiados y muertos, y los medios de comunicación reflejan la tragedia que está viendo ese pueblo, el Ejecutivo no responde al llamado de los benianos.
 
Al parecer, los gobernantes están más ocupados y preocupados por intentar “aclarar” los presuntos hechos de corrupción de los respiradores, ENTEL e YPFB, y demostrar que van a encarcelar a los culpables; y eso está bien, porque todos los bolivianos esperan que las personas que aprovechan las necesidades de un pueblo deben estar encarceladas, sin embargo, no se puede dejar de lado la lucha frontal contra el coronavirus. La falta de respuesta a un pedido clamoroso de ayuda de los benianos le puede representar un alto costo a la administración de la presidenta Áñez. Es hora de pensar en todos los bolivianos, sin excepción, porque el principal objetivo en estos tiempos de pandemia es salvar vidas.