Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 29 de noviembre de 2022
  • Actualizado 13:19

SOS, lenguas originarias en riesgo

SOS, lenguas originarias en riesgo

Dos de las 36 lenguas originarias que están reconocidas en la Constitución Política del Estado están en vías de extinción y nueve se encuentran en situación crítica, según un informe del Instituto Plurinacional de Estudio de Lenguas y Culturas (IPELC).

“Si una lengua muere, muere una cultura. Si se muere una cultura en Bolivia, nuestra esencia como Estado Plurinacional estaría en peligro”, advirtió el director del IPELC, Wálter Gutiérrez.

Las lenguas que están en vías de extinción son puquina y toromona, debido a que el número de habitantes que las hablan ha disminuido hasta el mínimo o porque las personas que pertenecen a estos pueblos han optado por hablar otro idioma, en este caso, el castellano.

En Bolivia, el 27% de la población habla una lengua materna indígena y el 63% castellano, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Para que las lenguas originarias, por lo menos las que están reconocidas en la Carta Magna, no desaparezcan, el Gobierno central, las gobernaciones y los municipios en cuyas jurisdicciones sus habitantes hablan las mismas deberían trabajar en su preservación, invirtiendo no solo los recursos económicos que sean necesarios, sino también el capital humano disponible.

En el caso de Cochabamba, el quechua es hablado actualmente solo en determinados espacios y situaciones, a diferencia de lo que acontecía el siglo pasado, cuando era utilizado por mucha más gente.

Y como una forma de incentivar a que la gente aprenda y utilice este idioma originario, las autoridades han aprobado una norma que obliga a todos funcionarios públicos que desean mantener su cargo o pugnar por uno, a dominar el quechua, en el caso de Cochabamba. En la parte oriental del país se opta por el guaraní y en los departamentos del occidente por el aimara.

Sin embargo, lo que sucede, en la mayor parte de los casos, es que quienes “aprenden” el quechua, aimara o guaraní, solo memorizan algunas palabras, frases u oraciones para aprobar el examen correspondiente.

En varios casos, los postulantes a obtener el certificado de suficiencia en un idioma originario reciben ayuda de una tercera persona, si el examen se lo rinde en línea.

El espíritu de la norma que “obliga” a conocer un idioma originario debe ir más allá de solo aprender de memoria unas cuantas frases u oraciones, que la persona hable con fluidez, aprendiendo, además, todo el bagaje cultural que está por detrás del idioma, porque es parte de la historia del país.

Es importante preservar los idiomas originarios porque son parte de la identidad de Bolivia y si desaparece uno de ellos, se habrá perdido parte de la historia del país.

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