Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 17 de octubre de 2021
  • Actualizado 03:33

¿Somos tan malos en el fútbol?

¿Somos tan malos en el fútbol?

Tras la catastrófica derrota (1-4) sufrida por la selección de Bolivia ante la de Argentina de Lionel Messi y del Kun Agüero, la pregunta que volvió a rondar por la cabeza de varios hinchas es ¿somos tan malos en el fútbol que terminamos como últimos en la tabla de posiciones, sin siquiera haber conseguido un punto y con 10 goles en contra?

La Copa América 2021 que se juega en Brasil fue el escenario que, una vez más, nos hizo despertar a la realidad, después de un par de partidos “favorables” por las eliminatorias para el Mundial de Catar 2022. Nos referimos al triunfo (3-1) sobre Venezuela en La Paz y al empate (1-1) obtenido en Chile ante la selección de ese país.

Con estos dos resultados, el combinado verde tomó impulso para hacer un buen papel en el torneo de selecciones más antiguo del planeta, la Copa América. Pero, como ha sucedido en otras oportunidades, los seleccionados de los otros países nos pararon en seco. Una derrota ante Paraguay, al igual que contra Chile y Uruguay, dejaron en la lona a la selección de todos, que tuvo como remate la goleada propinada por la albiceleste de Lionel Scaloni.

Durante el transcurso del partido contra Argentina, uno de los comentaristas señalaba que parecía un partido de entrenamiento para la selección dos veces campeona del mundo.

Pero, más allá de los magros resultados que deja la actuación de la Selección Boliviana en esta versión de la Copa América, lo que cabe aquí es reflexionar por qué el fútbol en el país tiene tanta desventaja cuando se trata de comparar su nivel con otros seleccionados de la región.

Más allá de la preparación física y táctica, que son importantes para el buen desempeño de un deportista, lo que pesa en el mal rendimiento de un equipo nacional es que los jugadores saltan al gramado pensando en que el rival es mejor porque tiene en sus líneas a “estrellas” que juegan en Europa y que ganan millones de dólares cada mes.

Si esa es la actitud de los jugadores, el 50% del partido ya está perdido. En la cancha, los futbolistas de la selección se repliegan en su campo esperando la oportunidad para salir a la ofensiva cuando el rival cometa un error, lo que sucede muy pocas veces a lo largo del compromiso.

Por eso, lo importante será cambiar esta actitud en los jugadores, para que ellos mismos se convenzan de que pueden hacerle frente a cualquier selección, porque al fin y al cabo tienen las mismas virtudes y defectos que los deportistas de otros países.

Hace falta un cambio de actitud, pero también corresponde promover a nuevos dirigentes, que se acabe el compadrerío para que los mejores jugadores tengan la oportunidad de ser titulares y que se empiece a fomentar el fútbol desde las divisiones menores, asignando presupuestos suficientes.

Si no se asumen cambios drásticos en el fútbol nacional, lo más probable es que las derrotas sigan llegando por doquier, así como sucede en otras disciplinas deportivas.

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