Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 17 de agosto de 2022
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Entre sicarios y ajuste de cuentas

Entre sicarios y ajuste de cuentas

Seis personas, tres de ellas en Santa Cruz y tres en Cochabamba, fueron ajusticiadas en un lapso de 10 días por, aparentemente, motivos relacionados con el narcotráfico, venganzas y ajuste de cuentas.

El 21 de junio pasado, dos policías y un voluntario del Gacip fueron acribillados en Porongo, Santa Cruz, por sicarios que, presuntamente, fueron enviados por Misael Nallar, tras una discusión que habrían tenido entre los uniformados y personas que realizaban competencias en vehículos todoterreno.

Las investigaciones apuntan a que los colombianos que ejecutaron a los dos policías y al voluntario se dedican al sicariato, es decir, al asesinato selectivo de personas a cambio de un pago.

En el caso de Ivirgarzama, Cochabamba, hecho sucedido el pasado 30 de junio, el detonante de los tres asesinatos fue, aparentemente, una discusión que se desató por la disconformidad en la entrega de un paquete.

Varios policías murieron en enfrentamientos con narcotraficantes o avezados delincuentes, pero es la primera vez que sicarios contratados para este fin específico ejecutan a uniformados. En este caso particular preocupa sobremanera la conclusión a la que llegó la Policía, que las tres víctimas fueron ejecutadas cuando se encontraban de rodillas y con las manos en la arena, es decir, no tenían la menor posibilidad de responder a este artero ataque.

Y preocupa porque es la primera vez que sicarios contratados ejecutan un triple asesinato de estas características en el país, un hecho criminal que es frecuente en el norte de México, donde dominan los carteles de la droga, y en Colombia, país en el que no solo se perpetran crímenes selectivos sino también secuestros.

La pregunta que ronda entre expertos en seguridad es si los carteles que se dedican al narcotráfico se han establecido en el país (un extremo que niegan las autoridades nacionales) o si se trata de un hecho aislado.

Por eso, además de investigar si realmente hay carteles que operan en Bolivia o si se trató de un hecho aislado, lo urgente es esclarecer los seis asesinatos que se cometieron entre el 21 y 30 de junio, y aprehender a todas las personas involucradas, con el fin de enviar un firme mensaje, que en Bolivia no se permitirá que el sicariato avance.

Lo que no se puede negar es que los crímenes por temas relacionados con el narcotráfico y por ajuste de cuentas se han incrementado en los últimos años. Cabe recordar solamente los asesinatos que se perpetraron en Cochabamba, uno de ellos en la avenida Blanco Galindo y Beijing y otro en Sacaba, en el día y con presencia de decenas de personas.

Por eso, las fuerzas de seguridad del país, con el apoyo de Inteligencia, tendrán que investigar hasta resolver estos crímenes atroces y trabajar para que no vuelvan a ocurrir.

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