Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 28 de octubre de 2021
  • Actualizado 14:24

Una semilla para reactivar la economía

Una semilla para reactivar la economía

Desde que se determinó la primera cuarentena, el 22 de marzo de 2020, la economía de una infinidad de empresas se vio gravemente afectada, pero el mayor peso de la crisis a causa de la pandemia del coronavirus recayó en las microempresas, especialmente en las familiares.

Los pequeños negocios que sobreviven con la venta del día se vieron, de la noche a la mañana, en dificultades y en algunos casos optaron por cerrar o despedir al único empleado que tenían.

Las microempresas generan aproximadamente el 80% del empleo en el país, aunque en condiciones todavía precarias, por lo que es importante que puedan no solo ser reactivadas sino también fortalecidas con capitales frescos para crecer.

Y en esa línea trabaja el programa Semilla Capital, que es impulsado en su segunda versión por 10 empresas del país, con el objetivo de que los pequeños emprendimientos empiecen a reactivarse, aprovechando que el país ingresa, poco a poco, a la nueva “normalidad”.

Tiendas de barrio, emprendimientos artesanales, pensiones y restaurantes son algunos de los pequeños negocios que podrán beneficiarse con esta segunda versión de Semilla Capital.

En la primera versión, Semilla Capital llegó a 1.600 pequeños emprendimientos, permitiendo que abran nuevamente sus puertas a sus clientes y empiecen a recuperar el tiempo perdido, según una nota publicada en Página Siete de La Paz.

Estas microempresas necesitan que se les extienda una oportunidad para salir adelante, toda vez que normalmente no pueden acceder a créditos bancarios por los requisitos que piden las entidades financieras o porque no tienen la capacidad de pagar los intereses mensuales.

Por eso es importante que se implementen iniciativas como Semilla Capital, de parte de empresas consolidadas a nivel nacional, para ayudar a los pequeños emprendimientos, porque, además, a la larga, el beneficio llega también a las industrias grandes.

Si a las tiendas les va bien, las industrias nacionales tendrán mayor posibilidad de vender sus productos en los barrios, lo que a la larga se convierte en un círculo virtuoso que dinamiza la economía y permite a las familias mejorar su economía.

Si las tiendas de barrio u otros negocios pequeños incrementan sus ventas, lo más probable es que puedan crecer y, por ende, generar una, dos o tres fuentes de empleo.

Por eso es importante apoyar aquellos programas que incentivan a los pequeños emprendedores, porque ahí se encuentran las empresas que a mediano plazo pueden convertirse en generadoras de empleo.

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