Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 23 de septiembre de 2021
  • Actualizado 11:34

Seguridad alimentaria y contrabando

Seguridad alimentaria y contrabando

Comprar alimentos cultivados en el país tiene un doble beneficio. Se consume un producto sano y se apoya a la economía de los agricultores locales. Por eso, ahora más que nunca, debe estar vigente el sello “Hecho en Bolivia, Consume lo Nuestro”, una marca registrada que dio buenos resultados desde que nació.

Sin embargo, en los últimos años, los mercados de Cochabamba se han abarrotado de productos que son traídos de contrabando, causando un daño incalculable a los agricultores locales que, contra viento y marea, tratan de continuar en esta actividad que es, a todas luces, sacrificada y poco reconocida.

En los mercados abunda la cebolla, el tomate, la papa, la chirimoya, la palta, la uva y la manzana, entre algunos, que llegan por las fronteras permeables de Bolivia sin pagar impuestos, a precios tan bajos que los agricultores locales se ven en figurillas cuando intentan vender su producción.

Las personas que llegan hasta los mercados para abastecerse de alimentos prefieren comprar verduras, tubérculos o fruta del exterior por el precio y, en otros casos, las caseritas les hacen creer que se trata de productos cultivados en el país.

En los últimos meses, los agricultores locales bloquearon en dos oportunidades la ruta que conecta a Cochabamba con el occidente del país, para exigir que las autoridades implementen acciones efectivas para impedir el contrabando y prohibir la venta de estos alimentos en los mercados.

A causa del contrabando, los agricultores dejan sus tierras, lo que provoca inseguridad alimentaria y que el país se haga más dependiente de la importación de alimentos.

La Cámara Agropecuaria de Cochabamba presentó un proyecto de ley de protección a la producción agropecuaria nacional para que el sector agricultor no siga sufriendo los embates de un creciente contrabando.

Está ahora en manos de las autoridades trabajar en políticas que incentiven la producción local y sancionen el contrabando con más rigurosidad, castigando a quienes incurren en este delito que provoca un perjuicio económico a los agricultores y a todo el sistema económico del país.

En la misma dirección se tiene que proceder con otros artículos elaborados en el país, teniendo en cuenta el sello que nació hace un poco más de dos décadas: “Hecho en Bolivia, Consume lo Nuestro”.

Empero, además de luchar contra el contrabando creciente, las autoridades deben implementar políticas que ayuden a crecer a los agricultores, con créditos blandos, entrega de semillas certificadas y acceso a mercados en los que puedan vender sus productos a precios justos.

Acabar con el contrabando no solo depende de las autoridades, sino también de los compradores que deben privilegiar el consumo de lo que se produce en el país, porque solo así se podrá lograr el crecimiento de la economía para beneficio de todos los bolivianos.

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