Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 15 de octubre de 2019
  • Actualizado 20:28

Editorial: seguir el ejemplo de los niños

Editorial: seguir el ejemplo de los niños

Los niños no solo hablan y actúan con honestidad, sino también que las más de las veces se convierten en un ejemplo a seguir para las personas mayores. Ellos aprenden rápido y transmiten sus conocimientos a los demás.

En los últimos días nos hemos informado sobre dos niñas que decidieron vender, una gelatinas y otra pulseras, para donar el dinero recaudado a grupos de voluntarios.

El 11 de septiembre, OPINIÓN publicó la historia de Alejandra, una niña de cuatro años, quien vendió gelatinas en su escuela para entregar los recursos económicos al SAR Bolivia, para combatir los incendios que arrasaron unas 2 millones de hectáreas de pastizales y bosques.

Similar actividad realizó Zulma Isabel Sejas, de ocho años, quien vendió pulseras para reunir dinero y entregárselo al refugio de animales Gamaliel, con el fin de equipar la veterinaria que vacunará y esterilizará sin costo a los perros en situación de calle.

Si bien el monto que donaron estas niñas no es determinante, consideramos que se trata de un buen ejemplo y un puntapié inicial para que las personas adultas, las entidades públicas y las empresas privadas realicen acciones similares y trabajen para apoyar a los grupos de voluntarios que se esfuerzan por ayudar a una determinada causa.

Por ejemplo, la construcción de la veterinaria en el refugio Gamaliel no avanza como los voluntarios quisieran, por falta de recursos económicos. Por eso, creemos que la iniciativa que tomó la niña Zulma Isabel Sejas es un punto de partida para que sacudamos la modorra que a veces nos afecta, despertar y trabajar más para nuestras instituciones.

Ojalá que el ejemplo de estas dos niñas contagie a otras personas y trabajen para ayudar a los grupos de voluntarios.

Además, los niños también dan buenos ejemplos en otros aspectos. Cuando se quiere cambiar un mal hábito, es más efectivo acudir a los más pequeños para, primero enseñarles a ellos, y que estos transmitan sus conocimientos a sus padres y hermanos mayores.

Educación vial, no arrojar basura en las calles y respetar las señales de tránsito son algunos temas cruciales que los niños aprenden y enseñan a sus padres. Cuando algún adulto se pasa, por ejemplo, un semáforo en rojo, el niño que ha sido testigo termina reprendiendo al infractor.

Educación
Educación vial, no arrojar basura en las calles y respetar las señales de tránsito son algunos temas cruciales que los niños aprenden y enseñan a sus padres.

Los adultos arrojan basura desde los vehículos y los niños, nuevamente llaman la atención de los infractores.

Pero, lamentablemente ocurre con tanta frecuencia estos malos hábitos, que en algún momento lo niños terminan asumiendo que es normal botar basura, no respetar las señales de tránsito y no ceder el asiento a mujeres embarazadas o adultos mayores.

En casos extremos, cuando un niño se niega a botar la basura en la calle, es regañado por un adulto, quien finalmente toma la decisión de agarrar el desperdicio y arrojarlo el mismo sobre la acera o calzada.

Lo que se debería hacer es escuchar a los niños y, en todo caso, seguir el buen ejemplo que cada día nos brindan.

Por eso es también importante que las entidades públicas y las autoridades que están a la cabeza de las mismas tengan como prioridad a los niños, porque cualquier cambio que se desea conseguir se lo hará solamente a partir de las nuevas generaciones, no solo en el ámbito educativo, sino también en el deportivo, artístico, cultural y científico.

Escuchemos más a los niños,  porque ellos saben lo que dicen.

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