Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de julio de 2021
  • Actualizado 06:40

San Juan sin fuego, apueste por la vida

San Juan sin fuego, apueste por la vida

En los últimos fines de semana en los que estuvo vigente la cuarentena rígida, con poca circulación de vehículos, el cielo se mantuvo límpido. La población en general pudo respirar un aire menos contaminado y eso favoreció especialmente a quienes sufren de alguna enfermedad respiratoria.

Sin embargo, este panorama cambia abruptamente cuando los miles de vehículos ganan nuevamente las calles de las urbes y en el cielo se forma una densa capa de smog, la respiración se hace entonces más dificultosa para quienes se encuentran atravesando un problema de salud, y en esta coyuntura para los pacientes que se han enfermado con COVID-19 o están en proceso de recuperación.

La polución se exacerba aún más la noche de San Juan, jornada en la que, pese a que están prohibidas las fogatas y el uso de fuegos pirotécnicos, algunas personas, contraviniendo la normas, se dan modos para seguir contaminando el medioambiente.

Lamentablemente, el encendido de fogatas y el uso de fuegos artificiales exacerban las dolencias respiratorias, hasta el extremo de poner en riesgo la vida de los pacientes.

La dificultad mayor de las personas que padecen COVID-19 es la de no poder respirar, y con la contaminación que suele aumentar tras la noche de San Juan, su situación se hace más delicada.

Por eso, es importante que quienes a nombre de la tradición siguen encendiendo fogatas y utilizando fuegos artificiales, reflexionen sobre el daño que pueden ocasionar y que se abstengan de hacerlo, porque la vida de muchas personas pende de un hilo.

En los últimos años, la contaminación del medioambiente ha disminuido ostensiblemente, por las restricciones que decretan las alcaldías, pero es aún insuficiente para tener un mejor aire.

Los datos son más que esclarecedores al respecto, tras la noche de San Juan de 2020, el 24 de junio, el reporte de la Red de Monitoreo de la Calidad del Aire señalaba que el índice de contaminación atmosférica era de 160.1 microgramos por metro cúbico, muy por encima de lo permitido, según el parámetro que maneja la Organización Mundial de la Salud, que se encuentra en el rango de 50.

Reducir la contaminación es urgente y está en manos de toda la población. Urgente, porque a las personas que padecen de una enfermedad respiratoria (y especialmente COVID) no se las puede poner en riesgo.

Por eso, lo más sensato es que la noche de San Juan nadie prenda una sola fogata y menos lance al aire fuegos artificiales que contaminen con pólvora.

Ya tenemos bastante con la contaminación que producen los miles de vehículos que circulan, las ladrilleras y los chaqueos que se realizan en diferentes puntos del país. Es hora de tomar conciencia y pensar no solo en quienes sufren de enfermedades respiratorias, sino en todos, porque la contaminación afecta a la mayoría.

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