Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de octubre de 2020
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Los retos de Cochabamba

Los retos de Cochabamba
Cochabamba, el centro integrador de Bolivia y el corazón de Sudamérica, hoy cumple 210 años. Este no será un aniversario más, quedará marcado en la historia por todo lo que significa pasar en medio de una profunda crisis social, económica, política y de salud, derivada de los conflictos de octubre y noviembre del año pasado tras las elecciones fraudulentas, y por la propagación del coronavirus.
Los proyectos y las “obras estrellas”, que tradicionalmente se entregaban como regalo a la Llajta en su día, se quedaron en el papel o a medio ejecutar; la emergencia sanitaria obligó a las autoridades a dejarlos de lado para priorizar la salud y la vida de los cochabambinos. Aunque en los hechos no fue tanto así, la falta de coordinación y rivalidad impidió que los ciudadanos tengan una atención inmediata y peregrinarán con un lado y otro para enfrentar al virus, que se ensañó y cobró cientos de vidas.
Antes de la pandemia, el panorama no era nada alentador para Cochabamba, ya que entre octubre y noviembre del año pasado fue víctima de los enfrentamientos entre los seguidores del expresidente Evo Morales y de los que buscaban su alejamiento del poder. Por casi un mes, los conflictos paralizaron el aparato productivo y rompieron la normalidad de las actividades.
Cuando el departamento comenzaba a retomar la normalidad, se encaminaba a la recuperación económica y a consolidar la paz social, llegó el mortal coronavirus que obligó a sostener la cuarentena, primero total y después parcial, por más de seis meses.
Los cochabambinos recuerdan hoy  un nuevo aniversario arrastrando los problemas que en los últimos años no tienen ni atisbos de solución. Entre los que más resaltan están la contaminación, el caótico transporte público y el congestionamiento en varias arterias de la ciudad, y el comercio formal e informal que cada vez crece más y “asfixia” a los cochabambinos. Ni que decir de los hechos de corrupción que involucran a algunas autoridades departamentales y municipales, lo que, a su vez, repercute en una mala gestión.
El panorama se completa con el cierre de empresas y el desempleo que afecta a miles de personas. Es claro que la crisis política, económica y la pandemia ha puesto a Cochabamba en serios problemas, sin embargo, se sabe que en los momentos críticos es cuando sale a relucir la fortaleza de los qhochalas.
La Llajta se enfrenta a nuevos retos y desafíos y, ahora más que nunca, necesita del compromiso y la unión de todos, de los cochabambinos de nacimiento y de los que abrazamos está noble y valerosa tierra, para que juntos podamos trabajar de forma coordinada en aras de lograr el desarrollo y progreso que anhela y merece Cochabamba.
Cochabamba ya no necesita de promesas ni de engaños, sino de hechos concretos para volver a ser la tierra de la integración y del desarrollo.