Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 02 de octubre de 2022
  • Actualizado 03:14

Una reparación histórica

Una reparación histórica

Finalmente, después de haber peregrinado por más de una década, se avanza en una reparación integral para las personas, o sus familias, que fueron víctimas de las dictaduras en el periodo comprendido entre 1964 y 1982.

En un acto emotivo, este fin de semana el Gobierno y las víctimas de las dictaduras suscribieron un Acuerdo Nacional mediante el cual el primero se compromete, finalmente, a resarcir económicamente a quienes sufrieron secuestros, torturas y exilio por parte de regímenes dictatoriales, que no tenían piedad cuando debían quitar del camino a quien les incomodaba o reclamaba por los derechos humanos.

Cientos, cuando no miles de bolivianos, perdieron la vida bajo la opresión de dictadores que se hicieron del poder utilizando a las Fuerzas Armadas, y quienes tuvieron “la suerte” de sobrevivir quedaron con secuelas físicas por las torturas a las que fueron sometidos, quedando disminuidos para poder trabajar o realizar otro tipo de actividades.

Por eso, estas personas y sus familias iniciaron una cruzada que se extendió por mucho tiempo para que el Estado, mediante el Gobierno, brinde un resarcimiento integral por todo lo que sufrieron durante este largo periodo en el que Bolivia navegó sin rumbo y bajo el régimen del terror.

Sin embargo, más por cuestiones administrativas, la solución para estas personas tardó demasiado en llegar, por lo que, cansados de esperar, las víctimas determinaron iniciar una vigilia en la vía pública, en la ciudad de La Paz, hace un poco más de una década.

En todos estos años, quienes fueron parte de la vigilia, en condiciones precarias, denunciaron que fueron amedrentados y agredidos, mientras la solución se dilataba por falta de una decisión que dé curso a este pedido.

Y finalmente, después de más de 10 años de espera, las víctimas de las dictaduras decidieron levantar las carpas y retornar a sus hogares, este domingo 21 de agosto, cuando se recordaba 51 años del golpe de Hugo Banzer Suárez, ante el compromiso firme del Gobierno de dar curso a esta reparación integral.

Muchos de los que son parte de este grupo de personas, ya de edad avanzada, dieron rienda suelta a una emoción que les embargó durante años y soltaron lágrimas porque consideran que, aunque tarde, se está haciendo justicia.

Y es justo que se atienda a estos bolivianos, porque estuvieron en las trincheras para recuperar la democracia que fue vapuleada por dictadores que creían tener el derecho de masacrar a la gente, solo por pensar diferente.

Por eso, ningún Gobierno debería volver a repetir estas acciones de violencia contra la población, estar abierto a las críticas y resolver todas las demandas que sean justificables, sin recurrir a las armas, como fue una constante entre 1964 y 1982, al margen de otros periodos de terror que vivió Bolivia antes de esa época.

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