Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 14 de junio de 2021
  • Actualizado 22:52

Renovarse o morir, el dilema del MAS

Renovarse o morir, el dilema del MAS

Cualquier desavenencia que ocurre al interior de una organización pasa inadvertida cuando llegan, al mismo tiempo, triunfos para la entidad; en cambio, si existen derrotas, las fricciones se hacen más evidentes, hasta el extremo de que las relaciones cordiales se resquebrajan y empiezan las acusaciones de toda índole.

Eso es lo que está ocurriendo con el Movimiento Al Socialismo (MAS) tras conocerse los resultados de la segunda vuelta del pasado 11 de abril, en la que el partido azul resignó el control de cuatro regiones (Pando, La Paz, Chuquisaca y Tarija), con lo que su hegemonía queda reducida a solo tres departamentos (Cochabamba, Oruro y Potosí).

Y aunque la cúpula del MAS trate de minimizar las peleas internas en sus filas, es incuestionable que las diferencias entre algunos de sus líderes (o exlíderes) se profundizan. En las últimas horas, por ejemplo, la alcaldesa electa de El Alto por Jallalla, Eva Copa, y el expresidente Evo Morales se lanzaron mutuamente dardos con acusaciones de traición.

Tras la derrota del MAS en la Alcaldía de El Alto, las diferencias en sus cuadros, en algunos casos irreconciliables, asomaron al exterior de este partido, situación que saca a flote la pugna por el poder en esta tienda política, así como ocurre en los denominados partidos tradicionales.

Los militantes del MAS reconocieron que las peleas internas provocaron la “derrota” de este partido político en las elecciones subnacionales del pasado 7 de marzo y, más concretamente, algunos apuntaron a la designación de candidatos a dedo por parte del aún influyente Evo Morales, quien, por lo que se conoce, toma las decisiones más importantes en este instrumento político.

Un sector de este partido exige urgentemente la renovación de sus líderes y que, quienes estuvieron a la cabeza del MAS durante las últimas dos décadas, den un paso al costado y dejen su lugar a otros dirigentes que lleguen con ideas nuevas.

Y si bien todo cambio es difícil, y hasta puede ser traumático, es imprescindible una renovación, porque todo llega a desgastarse, incluso aquellos caudillos que en determinado momento tuvieron una influencia tan determinante, no solo en su partido sino también en el contexto nacional e internacional.

El MAS tendrá que reflexionar si la presencia del expresidente le hace bien o, al contrario, le resta al partido. Si la conclusión es que ya terminó el ciclo de algunos dirigentes, se tendrá que optar por una renovación saludable, a no ser que se quiera pasar a la historia como ocurrió con otras tiendas políticas que tuvieron plena vigencia hasta inicios de los años 90 y actualmente han quedado en el olvido.

Renovación

Un sector de este partido exige urgentemente la renovación de sus líderes y que, quienes estuvieron a la cabeza del MAS durante las últimas dos décadas, den un paso al costado.

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