Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 29 de noviembre de 2022
  • Actualizado 14:07

Reforma policial, más allá del discurso

Reforma policial, más allá del discurso

Tener efectivos probos y bien preparados es un objetivo de la Policía, cuya misión fundamental es resguardar el orden interno y proteger a la población de todos los delitos que se pudieran cometer en su contra.

Sin embargo, en los últimos años, las denuncias de corrupción y protección al narcotráfico han socavado los cimientos fundamentales de la Policía, cuyos miembros se han visto involucrados en hechos irregulares, todo con el fin de conseguir ventajas económicas mal habidas.

Desde hace varios años suena con fuerza el proyecto de reestructurar la Policía, desde sus cimientos, con el fin de hacer de esta institución un baluarte que ayude a  mantener firme la columna vertebral del país.

No obstante, todos los planes y proyectos que se han lanzado como propuestas en los últimos años se quedan en las gavetas de las autoridades y no pasan de ser simples discursos, porque la institución del orden sigue naufragando en casos de corrupción y protección al narcotráfico.

Si se busca un cambio real en la Policía, para fortalecer sus filas, es importante tener un proyecto bien elaborado, con el presupuesto establecido e iniciar los cambios inmediatamente, sin dilatar más este asunto que es de suma prioridad para el país.

En los últimos días se ha desempolvado un nuevo proyecto, el de la especialización de los servidores públicos policiales y la regularización en la rotación de destinos para evitar la corrupción en las filas de la Policía, adelantó el presidente de la Comisión redactora, coronel Ricardo Pérez.

Los títulos que se le puedan colocar a la reestructuración o el nombre de las diferentes reparticiones policiales es un tema secundario, lo central es que se cambie la estructura misma de esta institución, con el fin de que sus miembros estén bien preparados y sean a prueba de corrupción.

Solo como ejemplo cabe señalar que en los últimos años, lo que se conocía como Policía Técnica Judicial es ahora Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, pero los problemas de esta repartición policial se mantienen intactos, porque un simple cambio de nombre no garantiza que la institución mejore cualitativamente.

Además de los pilares planteados en este último proyecto de reforma policial, se deberá tener en cuenta la selección rigurosa de las personas que vayan a formar parte de la Policía, para que no siga arrastrando todas las taras que están tan arraigadas en su esencia que son difíciles de erradicar.

Si se logra reclutar solo a las personas más probas y se las capacita en las habilidades que debe tener un efectivo de esta institución, se habrá dado un paso importante y, lo más seguro, es que ya no se escuchen más sobre casos de corrupción o encubrimiento al narcotráfico. Así gana el país.

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