Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 30 de junio de 2022
  • Actualizado 00:09

Reflexiones necesarias en Semana Santa

Reflexiones necesarias en Semana Santa

Cada día, un promedio de 134 mujeres sufre agresiones en Bolivia, cifra alarmante que confirma que las medidas preventivas para garantizarles una vida libre de violencia no están funcionando, pese a que se cuenta con una ley específica para protegerlas y que las penas de cárcel para estos delitos se han endurecido.

Un informe de la Fiscalía precisa que solo en el primer trimestre de este año se registraron 11.963 casos de agresiones contra las mujeres, mientras que en el mismo periodo de 2021 hubo 11.153. Hasta la fecha, en esta gestión se perpetraron 23 feminicidios.

Los niños y las niñas son también víctimas de agresiones en sus hogares, así como violaciones, los casos se cuentan por centenares cada mes.

En el ámbito político se ha ahondado la confrontación entre adversarios (opositores y oficialistas), pugna que perjudica el funcionamiento eficiente de las instituciones públicas, porque se deja de lado la elaboración y aprobación de proyectos de desarrollo que son fundamentales para el país.

Mujeres autoridades, concejalas y asambleístas, sufren acoso y violencia política.

Y Semana Santa es una buena oportunidad, o por lo menos debería ser una excusa, para reflexionar sobre las acciones equivocadas que cada persona asume en su vida diaria, tanto en el ámbito público como en el privado, con el propósito de cambiar.

Empero, si se opta por “un desarme espiritual”, el mismo debe ser honesto, para cambiar de verdad, y no solo como parte de una tradición que se sigue sin meditar mucho por estas fiestas religiosas.

Muchas personas se sensibilizan con su prójimo en estas fechas, hasta llegan a fundirse en un abrazo con sus adversarios, con las personas por las que sienten rencor, y brindan ayuda a quienes lo necesitan.

Pero cuando termina la celebración de Semana Santa, las personas que aseguran haber cambiado para bien vuelven a asumir una actitud soberbia, prepotente y dañina hacia las demás personas. Es decir, el cambio que pregonan solo fue momentáneo.

El país necesita trabajo, desarrollo, reactivación económica, y para ello es importante el concurso de todos, desde el lugar que ocupan, desde la profesión u ocupación que tienen, porque su participación es fundamental.

Y quienes están a la cabeza de las diferentes instituciones, públicas o privadas, deben trabajar pensando siempre en el bienestar de la mayoría, dejando de lado sus rencores personales o la ideología que los separa de los otros.

Semana Santa es una oportunidad para ser realmente humanos, para sentir una verdadera empatía por el prójimo y dejar de hacer daño a los demás, de erradicar la violencia contra las mujeres y los niños. Si se logra este cometido, se habrá dado un paso importante en la intención de lograr un país mejor.

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