Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 26 de enero de 2022
  • Actualizado 01:07

Rapto de niños en Bolivia

Rapto de niños en Bolivia

Gracias a la providencial llamada de una persona que sospechó de su inquilina, la Policía pudo recuperar de manos de su raptora al bebé Mateo, de ocho meses, quien inmediatamente fue devuelto a los brazos de sus afligidos padres.

Sin embargo, existen otros casos irresueltos, en los que no se sabe nada sobre el paradero de bebés raptados, arrancados de brazos de sus madres con engaños, aprovechando la buena fe o ingenuidad de mujeres jóvenes que confían a sus pequeños a extraños.

En los últimos meses se han conocido varios casos de bebés raptados con un modus operandi similar. Una mujer se gana la confianza de una madre en la calle, le promete regalos, ropa, juguetes o dinero y le pide agarrar un minuto a la criaturita. En cuestión de segundos, la raptora se confunde entre la gente y desaparece.

Ese es el caso, por ejemplo, de la bebé Daylin, quien fue raptada en La Paz, el 23 de diciembre pasado, y hasta ahora, pese a las intensas pesquisas que realiza la Policía, no se pudo dar con su paradero. Los padres de la pequeña de tres meses acuden cada día a las oficinas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, pero por el momento sin resultados alentadores.

El secuestro de bebés preocupa sobremanera, porque es un indicador de la creciente inseguridad en las ciudades del país, que se suma a los atracos, robos violentos en domicilios y violaciones, entre otros delitos que se cometen y quedan en la impunidad.

En el caso del secuestro de bebés, se sospecha que hay fines de trata y tráfico de personas, e incluso tráfico de órganos, detrás de este delito perpetrado, posiblemente, por organizaciones criminales internacionales.

El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, mencionó el pasado 6 de enero que hay avances en la investigación en torno a este caso, pero prefirió no adelantar nada por no entorpecer el trabajo de los peritos.

Lo importante será que, en el plazo más breve posible, se encuentre a esta bebé y a otros niños que siguen desaparecidos y, además, se desarticulen a las bandas criminales que están detrás de estos secuestros.

Porque si bien en algunos casos los delincuentes no recurren a la violencia para arrebatar a los bebés, en otros sí se utiliza la intimidación y la amenaza con armas de fuego con el fin de secuestrarlos.

Muchos padres y madres salen a las calles con el temor de que, en cualquier momento, en un rato de descuido, o incluso estando siempre alertas, delincuentes puedan secuestrar a sus niños. Es por eso que la labor de la Policía es esencial para brindar seguridad a todos.

Pero está también en manos de la población asumir todas las medidas de seguridad y evitar, en lo posible, poner en riesgo a sus familias.

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