Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 15 de octubre de 2019
  • Actualizado 20:45

Propaganda en postes y paredes

Propaganda en postes y paredes

Lamentable. Los postes, fachadas de edificios, además de cualquier superficie “aprovechable” se están llenando nuevamente de afiches, de propaganda política que afean la imagen de la ciudad.

Como sucede en época de elecciones, candidatos de diferentes organizaciones políticas ensucian las calles de la ciudad con todo tipo de propaganda política, sin tomar en cuenta que hay espacios en los que no se pueden colocar banners, pasacalles u otro tipo de letreros. Lo más reprochable es que los adeptos de los candidatos colocan los afiches con tanto pegamento que retirar los mismos se convierte en una tarea titánica.

Algunos postes y paredes tienen capas gruesas de afiches, que se han venido colocado durante varios años, pero no solo de propaganda política, sino también de publicidad de empresas privadas, anuncios de conciertos, propuestas de empleos, y todo lo que uno se pueda imaginar.

Actualmente, existen lugares autorizados donde la gente interesada por promocionar una determinada actividad puede colocar su propaganda o publicidad, pero, seguramente, por el costo prefiere acudir al expediente más fácil: agarrar pegamento y, aprovechando las sombras de la noche, colocar afiches en postes y paredes.

En Cochabamba está vigente una norma que castiga a quien instala publicidad o propaganda en sitios no autorizados con 23.100 bolivianos (10.000 UFV), pero, al parecer, esta sanción no consigue frenar esta desagradable práctica por parte de algunas organizaciones políticas.

La Dirección de Ingresos Tributarios del municipio de Cochabamba recordó que la norma vigente establece que en casos de reincidencia hay un incremento en las multas y que incluso se puede llegar a una demanda judicial contra el partido político para que se cumpla con las sanciones.

Si fuera así, las diferentes alcaldías podrían tener una importante fuente de ingresos, si se toma que las urbes están inundadas de propaganda política y publicidad.

Una vez que se retira la publicidad, los infractores vuelven a colocar los afiches, una y otra vez, según informó en pasados días el responsable de la Plataforma de Atención al Contribuyente, Juan Carlos Lauda, quien realizó operativos para retirar vallas, banners y pasacalles no autorizados.

Los candidatos y sus seguidores deben tener en cuenta que no pueden ensuciar más la ciudad, porque los afiches que se colocan en espacios públicos y privados son difíciles de retirar y se requiere el trabajo de personas que refriegan por minutos para quitarlos de las paredes y postes.

Hay organizaciones políticas que colocan enormes banners en lugares no autorizados, lo que provoca un ruido visual en las calles y algunas veces no permite apreciar la riqueza arquitectónica de la ciudad.

En algunas oportunidades, incluso, peatones que transitaban por las vías congestionadas del centro han sufrido golpes al chocar con publicidades mal colocadas que sobresalían de tiendas y negocios.

Quienes buscan el voto de la gente para dirigir los destinos del país, deben dar el mejor ejemplo cuando se trata de cumplir las normas vigentes. Pero si ellos mismos no lo hacen, eso significa que están por el camino equivocado.

Queremos una ciudad limpia y que los candidatos sean prudentes cuando emiten su propaganda, porque el elector se cansa cuando se le atosiga con muchos mensajes, más si se trata de simple demagogia.

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