Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 16 de enero de 2021
  • Actualizado 01:41

Promesas e inversiones en salud

Promesas e inversiones en salud

La llegada del coronavirus al país, el 10 de marzo del año que ya se va, puso en evidencia lo que autoridades ya sabían y no habían hecho mucho en los últimos años para encarar una eventual emergencia sanitaria.

Durante la primera ola de la pandemia, la infraestructura, los insumos, equipos y profesionales fueron absolutamente insuficientes para atender a las víctimas y evitar que más de 9.000 personas perdieran la vida a causa de la COVID.

Ahora que existe la amenaza de un rebrote, un tanto más agresivo que la primera vez, el gobierno de Luis Arce ha anunciado que destinará mayor presupuesto para salud y, particularmente, destinará 347.1 millones de bolivianos para contratar a profesionales del área.

Asimismo, destinará 78 millones de dólares para comprar más de seis millones de vacunas que llegarán al país en los primeros cuatro meses de 2021 y 11 millones de dólares para adquirir pruebas de detección de la COVID-19. 

La decisión del presidente Arce de potenciar el área de salud es más que importante, no solo porque es un sector que durante muchos años esperó la atención de las autoridades gubernamentales, sino que es gravitante en estos momentos cuando el país tiene que prepararse para hacer frente a un rebrote que, según autoridades del propio Ministerio de Salud, se daría con mayor fuerza en febrero del próximo año.

También se dijo que será potenciado el Sistema Único de Salud que tendrá un presupuesto de  1.489 millones de bolivianos.

La demanda del 10% del Presupuesto General del Estado (PGE) para salud, un pedido que lo hizo el sacerdote Mateo Bautista en los últimos cinco años, fue atendida y se decidió destinar 22.830 millones de bolivianos para ese sector en la gestión 2021, casi 3.000 millones más del monto que había considerado la expresidenta Jeanine Áñez en el proyecto que dejó antes de concluir su mandato transitorio.

Es claro que los recursos económicos no serán suficiente para solucionar la demanda histórica de ítems e infraestructura, pero, sin lugar a dudas, es importante y marcará el inició de lo que será el nuevo tratamiento que dará el gobierno a un área que es vital en el país.

Se sabe que en la próxima gestión se inaugurará al menos una decena de nuevos hospitales de segundo y tercer nivel, lo que contribuirá en un mejor servicio para los millones de bolivianos que necesitan tener un mejor acceso a la salud.

Esperemos que la selección de los profesionales que serán contratados sea de forma transparente y sin ningún tipo de condicionamiento. Deben primar los criterios profesionales y no situaciones político partidarias como, lamentablemente, casi siempre se han impuesto.